Editorial
La izquierda abertzale es esto
La frustrada maniobra de Bildu para eliminar los términos que más le incomodan en la nueva Ley de Víctimas evidencia el objetivo último abertzale: construir un relato que blanquee el terror de ETA

Publicado el 21/10/2026 a las 05:00
Hay lapsos temporales en los que caben generaciones completas y que muestran cómo ha cambiado la sociedad, quién lo ha hecho y por qué. Y esos mismos espacios entre paréntesis engloban otro tipo de imágenes, las que retratan a los que no se han movido ni un ápice durante todo ese tiempo. Como la izquierda abertzale. Justo ahora, cuando se cumplen 15 años de la derrota del terror de ETA, sus herederos políticos vuelven a evidenciar el cinismo con el que abrazan ciertos discursos.
Lo acaba de hacer EH Bildu en el Parlamento de Navarra, donde enseña la patita de sus obsesiones a costa de la nueva Ley de Víctimas del Terrorismo. El partido del condenado Arnaldo Otegi quería eliminar de la normativa la referencia expresa a que los terroristas y quienes ampararon la violencia de ETA reconozcan que fue “injusta e ilegítima”. Y también eliminar “condena”, la palabra que tanto se cuidan de pronunciar, y sustituirla por “rechazo”, para así “superar discursos que ahondan en la confrontación”.
Es decir: cubrir el espíritu de la ley con un velo verbal que diluya la responsabilidad moral de quienes mataron, secuestraron y extorsionaron. Y también de quienes lo jalearon, apoyaron o, cuando menos, lo justificaron. No es necesaria tanta pirueta gramatical para decir lo que de verdad piensan.
Porque el objetivo último que se trabaja desde la izquierda abertzale, amén de sacar a sus presos de las cárceles, es ganar el relato, ese que hace ver que hubo un conflicto y que se apostó por vías pacíficas para solucionarlo. Tratando de obviar así ante sus masas más jóvenes, las que no vivieron la barbarie, que la banda terrorista fue rendida única y exclusivamente por la fuerza del Estado y de la sociedad.
Por suerte, esta vez la maniobra ha sido burda incluso para sus socios en el Gobierno foral, con el PSN a la cabeza, que no han tragado con las enmiendas de Bildu. Es lo que tienen estos años de blanqueamiento por parte de los socialistas, que envalentonan a unos aberztales que cada vez se sienten más libres de estirar la cuerda en una peligrosa deriva que ya está volviendo a nuestras calles.