Opinión
"Subió Begoña Gómez al estrado y aquello fue una mezcla entre el final de 'Titanic' y una alfombra roja de los Oscar con el respetable rugiendo “¡Pedro!”
"Mítines con sentido, sensibilidad y saliva de contacto. El mensaje es nítido: ¿no convierte en inocente a quien se besa con tanto amor?"

Publicado el 19/10/2026 a las 19:00
Qué poderío de glándula salival en mitad de la refriega. Hay que reconocerle a Pedro Sánchez que, cuando el agua le llega al cuello, sabe 'enguaparse', se ajusta el corte de sastre y monta una escena de amor. El sábado en Fuenlabrada, con los juzgados tarareando el nombre de su esposa, el presidente decidió que la mejor defensa es un buen ataque romántico, a caballo entre el piquito y el morreo. Subió Begoña Gómez al estrado y aquello fue una mezcla entre el final de “Titanic” -el barco hundiéndose, pero ellos aferrados a la barandilla- y una alfombra roja de los Oscar con el respetable rugiendo “¡Pedro!”, como si el apellido fuera Almodóvar y no Sánchez. “Te quiero, Begoña, que lo escuchen alto y claro”, proclamó el líder con esa voz de párroco que reserva para las homilías más sentidas. Y la militancia, entregada a la lacha colectiva, coreando “¡Qué bonito!” como si estuvieran en la boda de un primo del pueblo y no ante un canje de capital político por afecto conyugal. Prepárense, porque en los próximos mítines el público va a terminar reclamando el “¡que se besen!”.
El matrimonio de Moncloa ha cambiado de formato dramático. Acuérdense de cuando al juez Peinado le dio por abrir diligencias y el presidente nos recluyó cinco días para redactar aquella epístola de enamorado doliente. Antes el agravio se purgaba con comunicados sufrientes, pero ahora la respuesta son unos labios ardientes. Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... ¡yo no sé qué te diera por un beso!, que rimaba Bécquer y ahora ejecuta Sánchez para su amada. También bailó, ojo, y su ritmo se parecía mucho al de Donald Trump moviéndose con más convicción que compás. Debería ir a clases, que la campaña es larga si sueña con emular a Shakira o Bad Bunny. Nos quieren vender que este beso es un escudo contra la crispación. “Querida Begoña, te beso en público como si mi amor te absolviera de todo pecado judicial”, parecía quererle decir él a ella ante las masas. Es una genialidad, que lo premie con un Goya la Academia. Mientras la oposición se desgasta encargando memes bobos y contrarréplicas de IA, “Producciones Pedro Sánchez” redobla la apuesta por la interpretación. Mítines con sentido, sensibilidad y saliva de contacto. El mensaje es nítido: ¿no convierte en inocente a quien se besa con tanto amor?