Opinión

"Los buitres no acosan ni desahucian ni traen desgracia alguna a sus presas. ¿Cómo van a hacerlo, si las eligen ya muertas, a diferencia de los fondos, que las prefieren vivas?"

thumb

Jose María Romera

Publicado el 02/10/2026 a las 20:00

Al hablar de la fundación de Roma, cuenta Plutarco que los gemelos Rómulo y Remo leían el futuro en el vuelo de las aves y que, entre todas ellas, los buitres les traían vaticinios más favorables. Es solo una muestra de la buena reputación del buitre en la cultura grecolatina. Es cierto que en los clásicos también hallamos contrapuntos siniestros, como el de aquellos dos buitres del inframundo que según Homero se ocupaban día y noche de desgarrar el hígado de Ticio. Pero lo hacían por una causa justa: era el castigo impuesto al gigante por haber intentado ultrajar a la diosa Leto. Puestos a quedarse con una u otra imagen, sobran las razones para que el buitre caiga simpático. 

A pesar de su poderío no es depredador, no ataca animales vivos, solo se alimenta de cadáveres y hace labores de limpieza en el ecosistema. En cuanto a su aspecto, si no fuera por ese horrible pescuezo el buitre sería un animal imponente. Y así vio Machado en tierras sorianas a aquel espécimen de alas anchas que “con majestuoso vuelo cruzaba solitario, el puro azul del cielo”. También Robe Iniesta le declaraba su aprecio cuando cantaba con el pensamiento puesto en Monfragüe: “al animal que más quiero es al buitre carroñero”. 

No se entiende muy bien que con el paso del tiempo el buitre haya acabado simbolizando una de las peores lacras de nuestra sociedad. Llamar “fondos buitre” a unas corporaciones que sacan a la gente de sus casas para alquilarlas a mayor precio y especulan sin miramientos con la vivienda como bien de mercado supone de entrada una flagrante inexactitud zoológica. Los buitres no acosan ni desahucian ni traen desgracia alguna a sus presas. ¿Cómo van a hacerlo, si las eligen ya muertas a diferencia de los fondos, que las prefieren vivas y a ser posible en un sinvivir? 

El lenguaje de la economía es muy dado a hacer trampas y eludir responsabilidades. Por eso ha creado un nutrido repertorio de metáforas animales para cargar sobre la fauna los desvaríos cometidos por humanos, aunque hay que admitir que está bien traído llamar “lobo de Wall Street” a un feroz operador ambicioso, igual que “tiburones financieros”, “tigres asiáticos” o “cisnes negros” son aciertos gráficos para realidades que están a la orden del día en la selva del dinero. El inofensivo y formidable buitre no merece acabar en este bestiario ominoso.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora