Opinión
Del surtidor a la mesa, todo sube
"El gasto en sofocar la consecuencias del encarecimiento exterior de combustibles no acaba de apagar el fuego interno provocado por el incremento progresivo del coste de la vida"

Publicado el 01/10/2026 a las 05:00
Los datos oficiales han venido a confirmar lo que los ciudadanos ya padecen en los últimos tiempos, con unos precios que siguen encareciéndose y sacuden los bolsillos. A los habituales gastos que trae septiembre en muchos hogares con la vuelta al cole, hay que sumarles la carestía de otros productos esenciales, llevando al límite a las economías domésticas. La crisis de los carburantes desatada en el estrecho de Ormuz ha roto los diques de la economía real en medio mundo. La escalada de la inflación en España, con un IPC desbocado hasta el 4,9% al término de septiembre, ha llevado al Gobierno de Sánchez a volver a intervenir los precios de la energía para remendar el boquete en el bolsillo. El nuevo paquete de medidas, que recupera la rebaja de 20 céntimos por litro en gasolina y diésel a partir de hoy, consumirá más de 12.000 millones de fondos públicos sin tener garantizados los resultados buscados.
El gasto en sofocar la consecuencias del encarecimiento exterior de combustibles no acaba de apagar el fuego interno provocado por el incremento progresivo del coste de la vida. La señal más preocupante detectada por esta última revisión es que la subida de tarifas energéticas ha comenzado a contagiar a otros sectores sensibles para el consumo, como la cesta de la compra -los alimentos no elaborados se encarecieron un 5,8%-. Del surtidor a la mesa, todo sube. Las consecuencias de la inestabilidad en los países productores de petróleo salpican a la lista del supermercado y a una industria con síntomas de asfixia, que recibió como un jarro de agua fría el nuevo paquete de medidas aprobado por el Ejecutivo por entenderlo como insuficiente. La realidad es que el inestable contexto internacional, con conflictos cuyo fin no se adivina y que se están alargando demasiado, han provocado situaciones límite que auguran un otoño complejo. A ello hay que añadir además que el euribor ha cerrado septiembre al alza, en máximos desde julio de 2024. Con este contexto, la polarización política que vive España y el nulo entendimiento de los dos principales partidos de nuestro país, es una pésima noticia.