Opinión

"A mi mujer se la intentó ligar el otro día un desconocido en el supermercado y el cabreo le acompañó hasta el coche"

Muchas veces no somos conscientes del efecto que pueden tener nuestros comentarios en las personas a quienes se dirigen

Los síntomas de depresión en los adolescentes se camuflan a veces con la propia edad vital. DN
AmpliarAmpliar
Las redes sociales disparan los casos de acoso entre adolescentesdn
Los síntomas de depresión en los adolescentes se camuflan a veces con la propia edad vital. DN

CerrarCerrar

Íñigo González

Publicado el 01/10/2026 a las 05:00

A mi mujer se la intentó ligar el otro día un desconocido en el supermercado y el cabreo le acompañó hasta el coche. Venía con una mezcla de bochorno y hastío por unos piropos a destiempo tan burdos que hasta el tipo se avergonzó después cuando salió y nos vio juntos en el aparcamiento. O eso creo. Al menos a ella le quedó el consuelo de encontrar la solidaridad en la chica de la caja, que le devolvió una de esas miradas que dicen: “Amiga, a mí también me ha dado vergüenza ajena”. Y la cosa quedó ahí.

He vuelto a la escena al pensar en que muchas veces no somos conscientes del efecto que pueden tener nuestros comentarios en las personas a quienes se dirigen. Tal vez un adulto tenga las herramientas emocionales suficientes para dejarlos atrás. O quizá tampoco. Pero ¿qué sucede cuando quien los recibe tiene trece años? Ahí la cosa cambia. Y surgen los problemas.

Acabamos de enterarnos de algunos de ellos en la primera tutoría del curso con el mediano, esa en la que normalmente te dan los mails de los profesores, la lista de salidas y poco más. Sin sorpresas. Solo que esta vez sí las había. Porque no han cumplido aún el primer mes de clase y ya han tenido dos conflictos fuertes con insultos y ataques personales entre alumnos en sus redes sociales y grupos de WhatsApp. En 2º de la ESO. 

Nos lo explicaba preocupado el jefe de estudios: nuestros hijos se mandan vídeos, comentarios y audios muy duros de ver y de oír. Un material que el mundo digital amplifica y que resulta casi imposible de olvidar. Aunque lo borren después apresuradamente, cuando el daño ya está hecho. Y ojo: involucran a todos: unos mandan, otros reciben y los demás contemplan. Sin actuar.

Me cuentan que en la clase de al lado una madre tuvo la valentía de hablar. Reconoció que su hija era una de las acosadoras, que jamás se lo habría imaginado de ella y que estuviéramos los demás atentos para no tener después nada que lamentar. Y se hartó de llorar. Me impresionó saberlo y lo hemos hablado en casa, porque esperamos de nuestros hijos el mismo coraje que el de esa madre. Tal vez así no nos callaremos la próxima vez que oigamos una burrada en la cola del Eroski. Y dará igual a quién se la digan.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora