Opinión
"La colección ya no es mía, pero tengo a mi lado el libro de Caja Pamplona, hermoso y tentador. Sé que voy a disfrutarlo"
"En aquellos tiempos de gran escasez, los niños las considerábamos como auténtico regalo: Tres postales, podía ser la respuesta cuando nos preguntaban por los regalos recibidos en el cumpleaños"

Publicado el 30/09/2026 a las 19:00
Hoy ha llegado a mis manos un libro editado por Caja Pamplona en 1996, formado por postales de la vieja Pamplona. En una de las primeras páginas dice: “En 1865 Heinrich Stephan, encargado de los correos del Imperio Alemán, propone al gobierno la emisión de unas cartulinas que circulen por correo sin necesidad de sobre”. Y parece que así nació la conocida postal que nosotros enviamos a parientes y amigos cuando salimos de viaje, para decir lo bonita que es la ciudad que visitamos, y si nos ha impresionado tal o cual monumento. Esto llevó a que también la tarjeta se popularizara para otras ocasiones, como para felicitar la Navidad o los cumpleaños. En aquellos tiempos de gran escasez, los niños las considerábamos como auténtico regalo: Tres postales, podía ser la respuesta cuando nos preguntaban por los regalos recibidos en el cumpleaños.
Y las guardábamos cuidadosamente en una caja que pedíamos nos llevaran a la cama para contemplarlas cuando estábamos enfermas. Y nos reíamos con aquella de un chico que asierra una tabla en la que una chica está sentada en el lado que caerá al suelo al terminar el trabajo: “sierra que sierra el tablón, después vendrá el coscorrón”, ponía bajo el dibujo. Otros, amantes de la poesía la dedicaban con un verso: “Con el sol te mando flores, y con la luna cantares, y con el corazón de tu amigo, muchas felicidades”. Hubo un tiempo en que coleccioné postales de otros lugares. Incluso para conseguirlas participé en algunas de aquellas cadenas que nos llegaban por carta en las que enviando una postal a una de las direcciones y haciendo lo que se nos decía podíamos llegar a recibir algunos cientos de ellas. Nunca me llegaron tantas, pero yo esperaba al cartero con verdadera ilusión. La colección ya no es mía, pero tengo a mi lado el libro de Caja Pamplona, hermoso y tentador. Sé que voy a disfrutarlo.