Opinión
Políticas valientes en tiempos de incertidumbre
"Es importante reaccionar, ahora que estamos en una situación de solvencia financiera. Vienen años con enormes retos para nuestra industria, especialmente la manufacturera"

Publicado el 27/09/2026 a las 05:00
El 29 de octubre del 1929 ha pasado a la historia como el “martes negro”. Mientras la bolsa de Nueva York se hundía, provocando la que luego sería conocida como la Gran Depresión, el presidente de Estados Unidos Hoover se negó a cambiar la agenda, y recibió con todos los honores a Marie Curie. Pocos días más tarde, el mismo presidente declaraba que “la crisis habrá pasado en 60 días”… transcurridos los cuales declaró “estoy convencido de que ya hemos dejado atrás lo peor”. No podía estar más equivocado: el PIB mundial se contrajo un 15%, y 12 millones de estadounidenses se quedaron sin trabajo, es decir, un desempleo del 25%. La crisis arrastró a Europa, especialmente Alemania, donde el desempleo afectó a un tercio de la población activa, pero no fue mucho menor en el resto del continente. La respuesta a la Gran Depresión fue muy diferente. En el caso de Estados Unidos, el negacionista e inactivo Hoover perdió las elecciones ante un Roosevelt que en menos de 100 días aprobó su conocido “New Deal” que puede resumirse en “big government, big business and big labour”.
Estableció medidas de control de precios, creó el Consejo Nacional del Trabajo que impulsó la negociación colectiva (llegó a debatirse en el Senado una propuesta del Senador Black que pretendía limitar a 30 horas semanales la jornada laboral) y creó la Administración de Obras Públicas, con un presupuesto inédito hasta entonces. Francia, con la llegada del Leon Blum en 1936, dejó atrás la nada efectiva austeridad, e impulsó diferentes medidas, entre ellas el de los famosos acuerdos de Matignon, que también hay que decirlo, causaron en la época una profunda división en la sociedad (la extrema derecha impulsó el lema “antes Hitler que Blum”).
El contrapunto lo puso Alemania. La derrota de la Primera Guerra Mundial, unida a la crisis económica, fue caldo de cultivo para la llegada de un Adolf Hitler que proponía la fórmula mágica. Primera de ellas, buscar chivos expiatorios, es decir, judíos, gitanos, homosexuales … unido a una promesa de Gobierno fuerte que reconduciría la economía. Impulsó el Programa Reinhardt, de inversión pública, pero, con unas condiciones laborales muy duras, salarios fijos bajos, y por supuesto, sin libertad sindical. Una diferencia… mientras Roosevelt apenas incrementó su fortuna en sus 12 años de mandato (que no era menor), el número 2 del partido Nazi Hermann Goering pasó de no tener un marco a terminar la guerra con una fortuna estimada en más de 4.000 millones de euros actuales. En su célebre libro “Por qué fracasan los países”, los premios Nobel Acemouglu y Robinson insisten en diferenciar sistemas “inclusivos”, que reparten y generan competitividad y crecimiento, con los “extractivos”, que concentran la riqueza en unos pocos.
Considero que en Europa somos el mejor ejemplo de sistema “inclusivo”, con un reparto de riqueza que está en la base del estado social de derecho. Sin embargo, estamos asistiendo a un incremento significativo del número de supermillonarios, en Europa un 26% más desde 2021. Desaceleración económica y peor reparto de la riqueza, es una combinación que los extremos siempre aprovechan muy bien en política. Abona el terreno a los populismos. Navarra ha crecido cerca del 3% anual, mientras Europa muestra un panorama mucho más débil: Alemania encadena tres años de recesión, Francia no supera el 1%, Italia y Reino Unido avanzan muy poco y Países Bajos cayó en 2023 antes de rozar el 2% en 2024; además, las previsiones para Navarra no alcanzan el 2% en los próximos años. En 2025, Alemania perdió 171.000 empleos industriales y se estima el cierre de 140 grandes empresas, equivalente a un BSH Esquíroz cada dos semanas. Paralelamente, desde 2021 la extrema derecha crece con fuerza: la AfD duplica apoyos, Rassemblement National sube al 32%, Reform UK pasa de 2 a 1.454 concejales, y en Países Bajos la derecha radical avanza del 10% al 21,8%; en el Parlamento Europeo, los grupos ECR, ID y Patriotas por Europa pasan del 18,3% en 2019 a casi 30% en 2024, mientras la izquierda y el centro retroceden.
Broken Republik, es un libro que describe la situación actual de Alemania, describe los largos años de gobierno de Merkel como “estabilidad aparente”, que escondía una inactividad estratégica, una baja inversión pública y una erosión “silenciosa” de su industria. Los extremos, y la ultraderecha se combaten con instrumentos de política activa, no sólo con discursos y consignas. Debemos gestionar y seguir impulsando nuestra economía y apoyando a nuestras empresas. Los Next Generation, que han impulsado en Navarra inversiones que alcanzan los 1500 millones de euros, se han agotado, y debemos continuar con ese impulso. Es el momento de poner en marcha un ambicioso programa de apoyo a nuestras empresas, y a nuestro empleo industrial. No hagamos como el malogrado Hoover o Merkel, que miraron a otro lado. Es importante reaccionar, ahora que estamos en una situación de solvencia financiera. Vienen años con enormes retos para nuestra industria, especialmente la manufacturera. Como citan Reiter y Wilkes en el mencionado libro “la democracia no es un negocio de servicios. No se trata solo de lo que uno obtiene de ella. Requiere participación para tener legitimidad y, para ello, la clase política debe demostrar que está atenta a las necesidades de la ciudadanía y es capaz de aportar soluciones”.
Mikel Irujo Amezaga. Doctor en Derecho y Consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial del Gobierno de Navarra