Opinión
"Si Ceuta desaparece será una vergüenza. La lección de estos días de Chandiramani y Vivas quien, pese a su enfermedad, no se ha movido de la ciudad, ha sido el contrapunto a un gobierno español paralizado"
"Que Chandiramani sea española y los ceutíes quieran serlo es una gran noticia, la prueba de que tenemos algo valioso"

Publicado el 27/09/2026 a las 18:09
Vi en la tele a Kissy Chandiramani, con su pelo corto y sus gafas redondas, vicepresidenta y mano derecha de Vivas, ese señor bajito de Ceuta que ha dado una lección de dignidad durante estos días. Kissy es de origen hindú y parte de esa comunidad que es una de las cuatro que conviven alli desde hace mucho tiempo, junto con cristianos, musulmanes y judíos, una muestra de la riqueza y afán de vivir juntos de esa ciudad. Kissy fue la primera mujer hindú en el Congreso, donde estuvo unos meses, lo que lleva con mucho orgullo. Venir de una ciudad africana, ser hindú y a la vez diputada española es algo muy significativo, quizás la auténtica expresión de que un país es, ante todo, un acuerdo de ciudadanos libres e iguales por encima de credos, lengua y culturas, todas respetables, pero que no son lo importante y la pequeña y remota Ceuta es la mejor expresión de ello. No es la geografía, ni la propia identidad, como piensa el nacionalismo, lo que cuenta.
Que Chandiramani sea española y los ceutíes quieran serlo es una gran noticia, la prueba de que tenemos algo valioso. Seguramente ese pluralismo en el que vive la ciudad desde antiguo se perdería si fuese incorporada a Marruecos, donde no existen esos valores y garantías. Por eso tenemos el deber de ayudarles. En cierto modo es parecido a lo que pasaba con los llanitos de Gibraltar durante el franquismo, que no tenían sino las de perder si España se hacía con el peñón. Ceuta merece ser defendida no por la historia, que también, sino porque son conciudadanos que están en riesgo y con ellos nosotros. Si Ceuta desaparece será una vergüenza. La lección de estos días de Chandiramani y Vivas quien, pese a su enfermedad, no se ha movido de la ciudad, ha sido el contrapunto a un gobierno español paralizado que no he sabido defenderlos y ha creado un polvorín que puede explotar en cualquier momento. Ambos son un ejemplo de lo que puede ser una política que suscite alguna esperanza, un estilo de oposición firme y a la vez ajeno a la gresca que ha llegado a la gente y debe servir de ejemplo.