Opinión
"Cuando uno muera no se llevará al paraíso sus riquezas, pero irán con él las marcas del reloj inteligente"

Publicado el 09/09/2026 a las 05:00
La moda consiste en correr por la carretera, en lugar de por la acera. Para el runner de carretera, la acera de los demás nunca es suficiente y por eso va por donde los coches, como un Lamborghini o un Tesla. No tiene mundo para correr ni España, con perdón, suficiente para sus zancadas. Lo veo cuando voy en el coche, corriendo por su carril imaginario, carril humano, si me permites, y estoy a punto de chocarlos y de atropellarlos, y los insultaría si no me contuviera, como me contengo.
El corredor de la carretera se ha conquistado a sí mismo y el asfalto por el que vuela a cuatro minutos el kilómetro. Va por la cuneta, pero en su cabeza son las dunas de un desierto o los confines del mundo, que nunca es demasiado amplio. Ah, el horizonte es su amigo y lo persigue sin alcanzarlo, como una ex que ya está con otro más guapo que él y se salta sus marcas, los semáforos, los pasos de cebra y las rotondas de un mundo que devora a no sé cuántos pasos por minuto, un ritmo sostenido que registrará su reloj inteligente, pues cuando uno muera no se llevará al paraíso sus riquezas, pero irán con él las marcas del reloj inteligente.
Después, puesto de endorfinas hasta las cejas, convence a los demás para que corran y recomienda determinada ingesta de carbohidratos necesaria antes de un 10K. Yo, que ya solo corro para no hacer demasiado el ridículo en la cuesta y delante de la UIP en las salidas a hombros de Morante en Las Ventas, me pregunto, ay, amigo, de qué huyes cuando corres. O cuál es el problema que tienes con el tiempo que pasa y que tú intentas adelantar en vano por su derecha.
Correr para cansarte, para dormir, para cansarte de nuevo, para volver a dormir y entrar en un ciclo de creación y destrucción de fibras musculares del que no puedes escaparte sin acariciarte la sien con el cañón frío de una pistola. Huyes corriendo de un invierno que se agazapa al otro lado del año de los sanfermines. Correr, correr, correr para luchar contra ti mismo. Si te digo la verdad, soy más feliz desde que me di por vencido.