Aniversario
Pamplona rinde honores a Carlos III para cerrar el Privilegio de la Unión
La corporación municipal recorre en Cuerpo de Ciudad el Casco Viejo para presidir en la catedral la ofrenda floral y responso al monarca que unificó a la ciudad

Publicado el 09/09/2026 a las 05:00
La casualidad (o la fatalidad) quiso que Carlos III el Noble falleciese justo dos años después de promulgar el Privilegio de la Unión. En 1423 logró unificar a Pamplona, sumida desde hacía siglos en disputas constantes entre los tres núcleos de población que formaban la ciudad: Navarrería, San Cernin y San Nicolás. Carlos III murió el 8 de septiembre de 1425. Sus restos, con los de su esposa, la reina Leonor de Trastámara, fallecida una década antes, reposan en la catedral de Pamplona, en un lugar preeminente -frente al altar- y en un mausoleo de alabastro con los rasgos fidedignos de cada uno de ellos. Ayer, Pamplona les rindió homenaje.
Fue en el acto de cierre y colofón del Privilegio de la Unión de este 2026, una ofrenda floral y responso en la catedral de Pamplona a la que acude la corporación del Ayuntamiento de Pamplona en Cuerpo de Ciudad. A las cinco de la tarde, con un cielo que empezaba a encapotarse, la Comparsa de gigantes y cabezudos partía de la vieja estación de autobuses seguida de un reguero de familias jóvenes con silletas y niños absortos. Los gigantes siguen provocando un magnetismo digno de estudio entre los más pequeños.
EN CUERPO DE CIUDAD
Tres cuartos de hora más tarde, la Comparsa se adentraba en la plaza Consistorial tras recorrer la plaza de la Paz y las calles Yanguas y Miranda, García Ximénez, Roncesvalles, Carlos III, Plaza del Castillo, Chapitela y Mercaderes. En el Ayuntamiento de Pamplona aguardaba la corporación, con sus trajes de gala; La Pamplonesa, que acompañó a los corporativos en su recorrido hasta la catedral, los maceros reales, los dantzaris de Duguna, los gaiteros y la Policía Municipal, también con sus trajes de gala.
Una multitud llena la plaza Consistorial. Los concejales y concejalas, que unas horas antes se habían enredado en el salón de plenos en sus habituales diatribas dialécticas, salen juntos desde el Ayuntamiento. Pamplona sigue unida en sus diferencias. Y la política tiene mucho de teatro y de aspaviento. Cuando sale el alcalde Asiron, el último de la corporación, se oyen algunos silbidos y también aplausos. Pero el desfile de la corporación es tranquilo, sin incidentes.
“¿Por qué es todo esto?”, pregunta una turista desde el atrio de la catedral. Dos adolescentes son incapaces de explicar qué celebra Pamplona. Para las seis de la tarde, la seo pamplonesa está repleta de público. La corporación recorre las calles de San Saturnino, Mayor, Eslava, Ansoleaga, plaza de San Francisco, plaza del Consejo, calle Zapatería, Calceteros, Mercaderes y Curia, hasta llegar al atrio de la catedral. Los gigantes, como cada año, bailan en las puertas del templo rodeados de gente. El año pasado, cuando se conmemoraba el 600º aniversario de la muerte de Carlos III el Noble, los gigantes lo hicieron por primera vez dentro de la catedral.
La corporación recorre el pasillo central del templo hasta llegar al mausoleo del rey y de su esposa. Los concejales rodean las tumbas. El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, deja una corona de flores frente al mausoleo. La Capilla de Música de la Catedral interpreta Kyrie, de Rheinberger al inicio del acto. El homenaje adquiere una solemnidad regia. Durante el responso que oficia el deán de la catedral, Carlos Ayerra Sola, cantan el Ave María de Biebl. El deán dedica unas palabras al monarca pacificador en su responso.
Al acabar saluda uno por uno a todos los concejales del Ayuntamiento de Pamplona. La ciudad celebra 603 años unidad, en paz pese a sus diferencias. La corporación abandona el templo por uno de los pasillos laterales. La Capilla de la catedral cierra el acto con música de otro rey navarro, también músico, Teobaldo I, y su Seigneurs, sachiez.
“Tal día como hoy de 1423, Carlos III unió Pamplona en un solo municipio”
“Tal día como hoy del año 1423, se configuró la ciudad de Pamplona en su actual estructura por el Privilegio de la Unión, pasando sus tres jurisdicciones, la ciudad de la Navarrería, el Burgo de San Fermín y la población de San Nicolás, a formar un único municipio”. Son palabras del deán del Cabildo de la catedral de Pamplona, Carlos Esteban Ayerra Sola, durante el responso de homenaje a Carlos III, el Noble, el único monarca de la historia de la ciudad al que se le sigue recordando.
Murió el 8 de septiembre de 1425, hace 601 años. Dos años antes hizo lo que ningún monarca anterior consiguió: unir Pamplona. En este 2026, también se conmemora el 750º aniversario de la Guerra de la Navarrería (1276), que marcaría el culmen de las diferencias entre los tres núcleos de población, enfrentados y separados por unas murallas que configuraron Pamplona durante buena parte de la Edad Media. La población de San Nicolás y el burgo San Cernin arrasaron la ciudad de Navarrería en aquella contienda.
Aquello quizás fue el principio del fin. Pero tuvo que pasar casi un siglo y medio hasta que un rey de la dinastía de Evreux, Carlos III, promulgó el documento que uniría al fin a la ciudad. El 8 de septiembre la capital navarra celebra aquel hecho trascendental para su futuro. Seis siglos después, la ciudad, de forma oficial sigue recordando aquel hito.
En este 2026, han sido cinco días de actos para conmemorar todo aquello. La feria de ganado local Autentika, que se ha convertido también en un foro para reivindicar el futuro de la ganadería autóctona y de los campos navarros, además de una feria medieval, han protagonizado el grueso del programa. Las grandes instituciones musicales, La Pamplonesa y la Orquesta Sinfónica de Navarra, han participado también del Privilegio.