Opinión
Donde hay una escuela, hay un pueblo

Publicado el 08/09/2026 a las 05:00
Todos tenemos en casa una foto de algún antepasado, en blanco y negro, con el borde dentado, posando delante de un taller, una tienda o un camión. Siempre con esa sonrisa que mezcla determinación y vértigo. En muchas de esas fotos, aquella persona apenas pisó la escuela. No tuvo esa oportunidad. Aprendió a leer lo justo, a echar cuentas bastante bien porque le iba la vida en ello, y el resto lo aprendió trabajando, equivocándose y volviendo a intentarlo.
Hoy, 8 de septiembre, es el Día Internacional de la Alfabetización y quienes venimos de una empresa familiar sabemos muy bien lo que significa que alguien pueda estudiar y lo que significa no poder hacerlo. Existe una relación directa entre el nivel educativo de un país y su calidad de vida. Donde las personas aprenden, tienen más oportunidades, mejor salud, mejores empleos y menos necesidad de hacer la maleta. Educación y bienestar son, en realidad, la misma conversación. Por eso me preocupa lo que estamos viendo.
En Navarra, 174 de nuestros 272 municipios están clasificados en algún grado de riesgo de despoblación y 76 de ellos en riesgo extremo. No es la España vaciada de las noticias, es la Navarra vaciada. La de aquí al lado. Y a esa fotografía se le suma otra: nuestras empresas no encuentran a las personas que necesitan. Formamos jóvenes muy buenos y después los vemos marcharse porque el proyecto que buscan está en otro sitio. Y, a la par no tenemos las condiciones adecuadas para traer talento de afuera.
Este es uno de los grandes retos de la empresa familiar navarra y también es un ámbito en el que tenemos mucho que decir. Porque el talento no se retiene con discursos. Se retiene con proyectos que merezcan la pena. Cuando una empresa familiar se convierte en un referente mundial y en Navarra tenemos unas cuantas, deja de ser la empresa del pueblo para convertirse en el lugar donde muchos quieren trabajar.
Por eso, desde ADEFAN, trabajamos para impulsar a nuestras empresas familiares a crecer y especializarse, para que sean cada vez más atractivas. Para que quedarse no sea una renuncia, sino una elección. Porque una empresa familiar persigue, en el fondo, algo parecido a aquella pequeña escuela del pueblo. Su casa está en el mismo sitio que su nave. Sus hijos van al colegio de al lado. Sus trabajadores son sus vecinos.
Si el entorno se vacía, también se vacía la empresa y no podemos olvidar que el 86,6% de las empresas navarras son familiares y generan dos de cada tres empleos privados. En ADEFAN concentramos nuestros esfuerzos alrededor de tres grandes ejes: nuestros Socios, nuestra Asociación y la Sociedad. Y en los tres hay algo que los conecta: el conocimiento.
Porque cuanto mayor sea el nivel educativo y de conocimiento de nuestra Comunidad, y cuanto más atractivas sean nuestras empresas, mayor será nuestro bienestar y más capaces seremos de retener el talento que tenemos y de atraer el que necesitamos.
Por eso la formación está presente en todos nuestros ejes.
En la Sociedad, a través de Empresa Familiar en las Aulas, que el pasado curso cerró su séptima edición con 22 empresas abriendo sus puertas, 28 centros educativos y 1.405 estudiantes de ESO, Bachillerato y Formación Profesional.
Chavales que entran en una nave, observan cómo se construye algo y escuchan a alguien contarles que aquello empezó con una idea y dos manos. Algunos tienen esa historia en su propia casa, pero nunca se la habían contado. Y desde el año pasado, además, hemos incorporado talleres de educación financiera impartidos por voluntarios de CaixaBank.
Para impulsar nuestra Asociación y profundizar en el conocimiento de la empresa familiar como sistema, contamos con la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad Pública de Navarra, creada en 2018 junto al Instituto de la Empresa Familiar.
Generar conocimiento, investigar y trasladar ese conocimiento a nuestras empresas para ayudarlas a ser mejores y más competitivas.
Y para potenciar el conocimiento de nuestros socios, están GEN-Líder y ADEFAN en Acción.
El primero, para que los más jóvenes entiendan qué significa formar parte de una empresa familiar y comprendan que familia, propiedad y gestión son tres cosas diferentes. Y, que el hecho de confundirlas suele traer disgustos.
El segundo, para compartir experiencia y conocimiento a través de casos prácticos de otros socios. Porque casi siempre hay alguien en esta casa que ya ha pasado por ahí y está dispuesto a compartirlo.
Nada de esto sería posible sin quienes creen, apoyan y apuestan por hacerlo realidad.
Por eso, queremos expresar nuestro agradecimiento especial a CaixaBank, ARPA, Sonagar y Acción Social de Caja Rural de Navarra, por acompañarnos y hacer posibles estos programas.
Gracias por compartir propósito, compromiso y ganas de construir futuro juntos.
La asociación está a las puertas de los 200 asociados, pero lo que realmente me emociona no es el número.
Es lo que sucede cuando nos juntamos: se comparten aciertos y errores, se crean relaciones, se abren puertas y aparecen oportunidades que, probablemente, nunca habrían surgido de otra manera.
Ese es el espíritu que sembramos hace ya diez años y que es nuestra razón de ser.
Vuelvo a la foto del principio, aquella generación no pudo estudiar y, aun así, nos dejó una empresa.
Lo menos que podemos hacer nosotros es dejar a la siguiente generación un sitio donde merezca la pena quedarse.
Porque cuando una empresa familiar enseña, no solo aprende quien escucha, también gana Navarra.
Iñaki Ecay es presidente de ADEFAN