Opinión
"El día que palme, que nadie ponga en mi lápida que fui un corresponsal de 'breaking news'. Poned, simplemente, que era un tío de aquí que escribía en cristiano"

Publicado el 07/09/2026 a las 19:00
Decir hoy que te levantas por la mañana para ir a una reunión de trabajo te convierte en un extra de 'Cuéntame'. Qué antiguo, por Dios. Ahora nos activamos para ir a un meeting a hacer networking y buscar partners. Traducido es que vas a tomarte un café templado de máquina con cuatro tipos con los que intercambias perfiles de LinkedIn como si fuesen posavasos en un bar de San Nicolás.
Entiendo que en Bristol o en Londres uno vaya abriendo hueco con el inglés. Pero que se haga en Pamplona o en Tudela -con ese café de máquina de por medio- me descoloca y me da un poco la risa.
Esta inflación de términos roza el ridículo. Puro postureo corporativo para camuflar las realidades duras. Porque el inglés de oficina es un maravilloso amortiguador de la crudeza. Ya no hay comerciales, hay business development. Si tienes un problema con la talla de una camisa, no viene el encargado; llega el store manager. Ya no te echan a la calle porque no rindes; ahora te aplican un reskilling porque tu perfil no genera engagement. Te vas a la cola del paro igual, pero con aire de haber ganado, sin dramas.
Es lunes, dice el jefe. Toca brainstorming. Lo que antes era una tormenta de ideas hoy es una granizada de naderías donde el boss suelta muy serio que hay que ser disruptivos. Y tú, que echas humo, asientes mientras el project manager del asunto se viene arriba. Nivelazo. En esta vida moderna todo es feedback. Eres un multitasker de manual, ahora que lo del hombre orquesta no cotiza. Al llegar a casa, si el chaval aprueba, celebras un win-win . Si suspende, te sientas a analizar sus insights para ver dónde falla la conexión familiar, mientras pides unas pizzas por la app a un rider que en cristiano sigue siendo el repartidor de toda la vida.
El terreno del lenguaje es anglófilo, hasta para el ligue o el vestir. No te pones ropa elegante; te curras un outfit. Y sales a un cortejo que se ha vuelto un campo de minas semántico. Te gusta alguien y le haces crush. Quedas, te hacen ghosting y si te he visto no me acuerdo. Nos da miedo la vida, en general. Todo es trending, todo es fake.
Echo de menos la expresión 'dar vergüenza'. Tenía fuerza. Tenía empaque. La hemos sustituido por cringe, que se pronuncia con la boca pequeña, como pidiendo perdón por tener un mínimo de criterio. Nos estamos quedando sin vocabulario por pura cursilería. El día que palme, que nadie ponga en mi lápida que fui un corresponsal de breaking news. Poned, simplemente, que era un tío de aquí que no siempre se le entendía pero que escribía en cristiano. Please.