Editorial
Landaben sortea el accidente de Volkswagen
La crisis del gigante alemán que amenaza a Seat y evita Pamplona no sólo se debe a la estricta normativa de emisiones, sino a la incapacidad para frenar a la competencia china

Publicado el 05/09/2026 a las 05:00
La crisis de Volkswagen, confirmada por un recorte sin precedentes de 50.000 empleos en el mundo y la amenaza real de llevarse por delante a la histórica marca española Seat, es la última señal -y quizá la más grave- de la delicada situación que atraviesa la automoción europea. Se trata de uno de los motores principales de la economía del continente. Fuente de empleo cualificado y empleador de mano de obra a gran escala, esta actividad sostiene el impulso exportador de Europa y es un exponente de su desarrollo tecnológico.
Por este motivo, la debilidad mostrada por una empresa tan poderosa como el gigante alemán revela algo más profundo que un ajuste coyuntural y afecta a otros fabricantes señeros de coches: el fracaso de una estrategia colectiva que confió demasiado en su hegemonía sin ver venir con antelación el golpe que le ha propinado la competencia desde China.
Para explicar el accidente, es innegable que la UE ha impuesto un calendario de descarbonización exigente para poder cumplir sus objetivos climáticos y contener la contaminación por la quema de combustibles fósiles, uno de los principales desencadenantes del deterioro ambiental. Sin embargo, utilizar la estricta normativa de emisiones para justificar reducciones de plantilla tan drásticas parece más un intento de la empresa alemana de derivar la responsabilidad a Bruselas, además de tapar errores estratégicos en su gestión del mercado.
La incertidumbre sembrada por la firma alemana al anunciar la revisión de sus redes industriales afecta especialmente a la planta española de Seat en Martorell, de la que dependen 15.000 puestos directos. Resulta urgente despejar las dudas porque Volkswagen deja en el aire el futuro de la marca a partir de 2030. Lo ideal sería que Seat, todo un símbolo de la evolución de España en los últimos 76 años, pudiera seguir adelante.
Y mientras, tal y como se confiaba desde Navarra, Landaben ha sorteado la crisis y mantiene intactos sus planes de crecimiento, que pasan por contratar a más de mil eventuales de cara al turno de fin de semana e iniciar producciones históricas. La mayor competitividad de la factoría foral, con unos costes laborales muy alejados de las plantas alemanas, y su apuesta por la electrificación, coloca a sus nuevos modelos en una situación de fuerza de cara a mantener el futuro del empleo en Navarra. Un alivio para la Comunidad foral.