Opinión

Aprender está de moda

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María Luisa Sanz de Acedo

Publicado el 03/09/2026 a las 05:00

Con el inicio del curso académico, bueno es pararse a pensar sobre las bondades que tiene el aprendizaje para el ser humano, pues ya desde que nacemos asimilamos cada día cosas nuevas. Tanto el niño y el joven como el adulto y el mayor cuando se enfrentan a sus estudios adquieren diferentes informaciones, destrezas y competencias especiales. A este proceso de “aprender”, término que está de moda según Martínez Aldanondo experto en IA, le dedicaré este artículo. Una persona aprende cuando descubre significados interesantes, interacciona con el entorno, desarrolla habilidades e incorpora estos logros a su sistema cognitivo, los cuales generan cambios relativamente permanentes en sus neuronas. Este hecho fundamenta la idea de que el cerebro potencia nuestro pensamiento crítico y creativo, impacta en las decisiones que tomamos y modifica el comportamiento que manifestaremos más adelante. En otras palabras, lo que aprendemos hoy influirá en lo que seremos más tarde como personas. Últimamente, las formas de aprender están siendo muy afectadas por las tecnologías, de manera especial por la IA generativa.

Los estudiantes, de cualquier nivel educativo, tienen la suerte de dedicar un tiempo importante de sus vidas exclusivamente al aprendizaje. Pero este cometido requiere mucha motivación, ilusión, reflexión, esfuerzo, organización y participación si realmente se desea conocer el por qué y el para qué estudiar y , en consecuencia, alcanzar los objetivos académicos propuestos. Una actitud personal positiva al comienzo del curso será, pues, considerar las exigencias del aprendizaje elegido como una tarea natural, necesaria, incluso como algo placentero que enriquece personal y socialmente.

A los estudiantes de Secundaria y Universidad les toca experimentar qué pueden hacer con la IA, en qué consiste este “ayudante inteligente”, cuáles son sus ventajas y limitaciones para el estudio y cómo utilizarla con responsabilidad y sin depender excesivamente de ella. Que no haga el trabajo por uno, sino que después de formularle preguntas bien pensadas se evalúe detenidamente la calidad de sus respuestas para ver si satisfacen las exigencias académicas y decidir si se aceptan, completan o rechazan. Es una realidad que la interacción con la tecnología facilita la organización, el resumen, el análisis y la producción de contenidos, pero no olvidemos que las capacidades cognitivas más complejas demandan para su crecimiento la comunicación con otras personas en debates argumentativos e integradores.

Los adultos, la mayoría profesionales o empresarios bien formados y responsables, también sienten la necesidad de adquirir nuevos conocimientos, de no contentarse con sus saberes previos. Para los primeros, el aprendizaje es el mejor camino si quieren alcanzar y avanzar en la empleabilidad, puesto que las oportunidades laborales cualificadas son cada vez más difíciles; para los segundos, es garantía de equilibrio entre innovación y superación de sus sociedades, entre desaprender e iniciar otras oportunidades de negocio. De ahí que si uno no acomoda sus metas a las nuevas demandas ocupacionales está perdido: trabajar y aprender han de ser una misma cosa. Este proceso de cambio constante va acompañado de riesgos y retos relevantes, principalmente los derivados de las tecnologías. En general, la innovación no muere por falta de talento, sino por excesivas tareas que no dejan espacio al pensamiento creativo.

Los mayores, con ricas experiencias y ganas de seguir aprendiendo, gustan mantener activa su mente frenando así el deterioro cognitivo, emocional, social y físico tendente con la edad. Y siempre con la disposición de adaptarse, de ser optimista, de adquirir herramientas útiles y fáciles de usar; en fin, de sentirse lo más independientes y autónomos posible. Igualmente, les agrada observar y reinterpretar el mundo con su especial sabiduría y con ojos abiertos armonizar el pasado y el futuro para compartir con otros lo que está sucediendo.

Conclusión. Todos tenemos mucho que indagar. A medida que lo hacemos desarrollamos nuestras inteligencias, que son las que nos facilitan el aprendizaje. Éste es y debe continuar siendo el motor de la educación, del trabajo y de la vida, pues transforma la información en conocimiento, en aptitudes y en conductas que nos permiten mejorar. El aprendizaje es la gran habilidad emergente en una sociedad tan mutable. No somos lo que sabemos, sino lo que somos capaces de aprender tras tener el valor de olvidar, si amerita, lo que anteriormente nos proporcionó éxito.

María Luisa Sanz de Acedo Lizarraga. Catedrática de Universidad en Habilidades del Pensamiento y de la Creatividad.

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