Editorial

Reto y oportunidad en unas aulas más vacías

Desafíos de Navarra pone el foco en la Educación, auténtica piedra de bóveda de la sociedad, en un curso marcado por la caída de la natalidad y la necesidad de apostar por políticas más inclusivas

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Editorial DN

Publicado el 01/09/2026 a las 05:00

Septiembre levanta el telón y con él llega la inevitable vuelta a las aulas, un momento vital para miles de familias en Navarra que miden el tiempo al compás que marca el curso escolar. Las que vienen son semanas de cambios, de desperezarse los excesos del verano y volver a unas rutinas que, a buen seguro, serán más que bien recibidas en la mayoría de hogares. Es por eso que este periódico retoma justo ahora su proyecto de Desafíos de Navarra y centra el disparo en la Educación, una de las principales piedras de bóveda de toda sociedad democrática que se precie. 

Y si algo va a marcar este regreso a las clases para el curso 2026-27 es el reto demográfico por el que ya navega la Comunidad foral: una tierra que progresivamente gana en habitantes pero pierde en alumnos. Esta aparente contradicción no es sino la paradoja de unas sociedades occidentales cada vez más envejecidas y que aumentan sus guarismos sólo en los tramos de edad superiores. Baste el dato foral: lo que hace dos décadas sumaba 7.000 nuevos estudiantes de 3 años por curso, ahora apenas supera los 4.500. 

Llegados a este punto, al Gobierno de Navarra se le plantea a la vez un reto y una oportunidad: gestionar una plantilla con cada vez más profesores pero menos alumnos a los que enseñar. Redoblar la apuesta por la calidad parecería así una buena salida para el departamento de Educación pero, para ello, ha de trabajar necesariamente alejado de políticas partidistas, algo que no ha ocurrido en los últimos tiempos. 

El éxito que antaño lucía Navarra encabezando los diferentes rankings educativos se basó en buena medida en una complementariedad de las redes pública y concertada, extremo que ahora desdeñan abiertamente algunos de los socios de gobierno de María Chivite. Baste recordar la intención de Educación al final del curso pasado de cerrar una quincena de aulas escolares en la concertada, frenada en última instancia en el Parlamento a iniciativa de UPN, lo que abrió una crisis de Gobierno con Geroa Bai. 

Y todo esto teniendo muy presente que el consejero Carlos Gimeno, muy cuestionado a nivel político y sindical (ha tenido en pie de guerra al 0-3 y a la FP) deberá dar con la tecla de atender con éxito el desafío que trae la diversidad a las aulas en forma de inmigración, discapacidades o exclusión social.

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