Hito
Rubén García: "El día a día en Osasuna me da la vida, las cifras son la consecuencia"
Nada más acabar su partido 300, convertido en baluarte rojillo, el valenciano se emociona al valorar un camino que "para rato" imaginaba


Publicado el 01/09/2026 a las 05:00
El Sadar abrazó a Rubén García para celebrar sus 300 partidos con Osasuna, una cifra que le sitúa ya como el 16.º jugador con más encuentros en la historia del club. Pero más allá de las estadísticas, el de Xàtiva pone en valor la regularidad que le ha permitido mantenerse durante nueve temporadas en Pamplona y, sobre todo, el sentimiento de pertenencia que ha ido construyendo con el paso de los años. Después del triunfo ante el Getafe, con una amplia sonrisa y su habitual tono reflexivo, se detiene para echar la vista atrás y valorar un camino que, cuando llegó cedido en Segunda, ni siquiera podía imaginar.
¿A qué sabe la victoria?
Era clave. Creo que el otro día en casa tampoco estuvimos del todo bien. Somos conscientes también de lo que nos pide la gente aquí. Y el otro día, más allá de que tuviésemos un plan de partido, creo que no interpretamos bien lo que había que hacer. Si algo tiene este grupo es autocrítica. Luego hicimos un gran partido en Vigo, sobre todo a nivel táctico, y ahora hemos conseguido tres puntos para darle continuidad. Nos quitamos esa mochila, como decía Jagoba, que teníamos cargada. Nos hemos reencontrado. Hemos hecho un partido serio, hemos competido.
¿Qué significa el partido 300 con Osasuna?
No lo sé… Vas cumpliendo partidos. El otro día empecé a mirar las cifras, vi los nombres que tenía por delante y dije: “¿Qué pinto aquí?”. Gran parte de mi crecimiento futbolístico y personal ha sido aquí. Más allá de que no haya tenido la suerte de nacer aquí y ser un rojillo de nacimiento, pues esos valores al final te los van inculcando. Te hablan de Patxi (Puñal), Cruchaga, Castañeda… Los veo cerca, entre comillas. Por ejemplo, coincido con Patxi en el día a día de forma tan normal y sabiendo lo que ha sido aquí. Siento orgullo por estar cerca de leyendas. Comentaba con Asier Bonel que era su primer partido en El Sadar, pero me ha respondido que en la grada ha estado mil veces. Llevo dentro ese sentimiento que seguramente tenga la gente de aquí.
¿Qué supone ganarle al Getafe, el rival que recuerda cómo acabó la pasada temporada?
Lo he comentado también con algunos de los compañeros: que tuviéramos presente lo que sufrimos contra esta gente para que no pasara lo que, por suerte, no pasó. Existía esa parte emotiva y creo que ha sido un triunfo reconfortante. Somos humildes y conscientes de todo lo que sucedió el año pasado.
El inicio, con siete puntos de nueve, es muy bueno.
Nos ha pasado a todos estos últimos años que cuando viene un Levante o un Getafe se da por hecho que hay que ganar. Si algo somos en este equipo, y creo que en general los rojillos, es que tenemos los pies en el suelo y sabemos lo difícil que es estar en Primera. Hemos demostrado que podemos competir y ganarle a cualquiera. Hay que darle valor.
¿Qué ha sentido al recibir el reconocimiento antes del partido?
Sinceramente, me emociona. Es verdad que soy bastante frío en ese aspecto, pero hay que ver de dónde vengo también. El año pasado, a nivel personal, fue un año difícil, complicado. Acabé jugando y, por suerte, mi padre ya está bien. Ha sido culminar ese círculo. Mi padre ha sido quien me ha inculcado sobre todo esa pasión por el fútbol, el que ha insistido cuando yo desistía por el fútbol siendo muy joven, cuando yo veía que el fútbol era una obligación y no me apetecía. Apostó por ello, lo dio todo, tanto él como mi familia, mi abuela y mi madre. En ese aspecto también valoro ahora lo que está sufriendo mi pareja. No estamos hablando de unas cifras pequeñas ni algo que no tiene mucho significado, sino que, para mí, a nivel personal, ha sido un día muy bonito. Durante la semana no le daba importancia, pero al llegar el momento nacen cosas dentro.
Llegó cedido en Segunda y ahora vive su novena temporada. ¿Lo imaginaba?
Increíble. Nada, imposible. Venía de hacer un buen año en Gijón, tenía ganas. Esa temporada sentí que flotaba en el campo, me encontraba muy feliz. Fue precioso. Para rato me esperaba esto. Primero, ser tan constante en todos los años, porque he tenido continuidad en el trabajo y en darlo todo por este club. Yo, obviamente, soy el primero y soy súper autocrítico conmigo mismo. No he tenido el mejor rendimiento durante algún año aquí en Pamplona. He tenido que ir evolucionando. Siempre bromeo al decir que los entrenadores son mis padres, algo significará haber jugado. Hay una parte personal que intento cuidar mucho. Metes todo en una coctelera y salen los 300 partidos.
¿Cómo se encuentra?
A mis 33 años me encuentro genial, sinceramente. Para nada me veo pesado o cansado. Voy motivado a entrenar y esa es la clave. Quiero seguir disfrutando de Osasuna y del fútbol.
¿Se ve aquí mucho tiempo?
Sí, sí. En lo personal quiero estar al 100 %, la parte económica no es mi prioridad ni mucho menos y la deportiva se irá viendo. Me encuentro bien y veremos qué tal este año.
¿Qué estímulos sigue manteniendo?
Jugar en El Sadar transmite algo diferente. Estoy seguro de que cualquier exjugador que venga al campo y vea el partido se tiene que comer por dentro, porque la sensación que se vive en el césped es única, y es algo que es indescriptible. Saltar al campo, al calentamiento, cualquier acción que presionas… Creo que se está perdiendo en otras ciudades, en otros clubes.
¿Qué le queda por conseguir?
Acumular partidos no es algo que me obsesione. Me suele decir Lucas Torró que tengo un reto bonito para seguir acumulando números en Osasuna. No soy quisquilloso con eso. Mi objetivo es seguir esta línea, seguir bien físicamente. El día a día en Osasuna me da la vida y mira que me cuesta aguantarlos de vez en cuando (ríe). No sé si con el paso de los años perderé esa ilusión, pero ahora mismo para mí es la mayor motivación. Disfruto mucho con la gente de cocina, con los fisios, en el día a día, en el gimnasio… Los números serán consecuencia de lo demás.
¿Qué ‘feedback’ recibe de la masa social?
El otro día, recapacitando sobre los pitos que comentó el míster, pienso que somos unos privilegiados en ese aspecto. La gente es educada y respetuosa. El año pasado nos metimos en el meollo y la gente se volcó. ¿Qué más queremos? Están en todo su derecho. Hay que apechugar y meter la cabeza en la lavadora el próximo partido, no hay más, es lo único que nos piden. No me puedo quejar en la vida. La afición anima cuando las cosas van bien y mal. Recuerdo del mal inicio que tuvimos en Segunda tras perder contra el Nàstic. La gente aquí se mató por su club, por sus jugadores. Es la clave del éxito aquí. Suena muy típico a veces, pero es la realidad.
"Nuestra gente merece mejores horarios"
Rubén García quiso hablar de los últimos horarios que han perjudicado a Osasuna. “A mí me parece brutal que nos pongan dos partidos los lunes y que nos enfademos; es que es así. Nuestra gente merece disfrutar de mejores horarios, que vengan aquí durante todo el día, estén con sus amigos, con sus familias, porque es un día muy especial en una ciudad como Pamplona y eso hay que darle mucho valor, y no podemos permitir que nos los pongan así”, comentó. “Si pasa a menudo habrá que levantar la voz un poco”.
En su análisis también compartió su malestar por la gestión del aplazamiento de Vigo. “Somos los perjudicados. Ya no solo nuestros intereses a nivel deportivo, sino también un escudo y una afición detrás que obviamente, sobre todo en el tema de los horarios, quieren disfrutar al máximo de su equipo, y no es normal que nos pongamos dos lunes seguidos. También nos puede condicionar a nivel deportivo”, expuso en su planteamiento.