Editorial
Una peligrosa deriva violenta
Los ataques sufridos por cargos de UPN, PSN o Geroa Bai en lo que va de verano llegan desde los extremos del arco ideológico y ponen de relieve el riesgo que trae la polarización con réditos políticos

Publicado el 18/08/2026 a las 05:00
De un tiempo a esta parte Navarra viene lamentando una serie de titulares que deberían preocupar a cualquier sociedad que se considere sana y madura, noticias que necesariamente han de ponernos sobre aviso y que se vinculan todas con una violencia política 'in crescendo', sinrazón que es alimentada desde los extremos del arco ideológico.
La gota que ha colmado el vaso es la agresión con nocturnidad y alevosía a la sede de UPN en Burlada, envilecida aún más por el ataque físico a uno de sus concejales que recriminó la acción. Apuntan a que el atacante, ya detenido, procedería del ámbito abertzale habida cuenta de los habituales improperios que lanzó contra el partida regionalista.
Por desgracia llueve sobre mojado en este tema para UPN, que en lo que va de verano ha vuelto a sentir el aliento de la peor versión del nacionalismo en la procesión de San Fermín en la Calle Curia, en la Bajadica del Puy de Estella, que hubo de ser suspendida de nuevo, o en la gratuita agresión al exalcalde Maya en las calles de Pamplona.
Pero UPN no es el único blanco de las iras en esta peligrosa deriva, pues también hace unos días el PSN tuvo que denunciar la recepción de cartas anónimas amenazantes en al menos cuatro consistorios, la mayoría en Tierra Estella, por la gestión y postura de los socialistas en el acogimiento a menores no acompañados. Idéntica razón que el hostigamiento lamentado por Geroa Bai en el Ayuntamiento de Zizur, localidad que acoge otro de estos centros. En estos dos ejemplos, las formaciones políticas afectadas giran hacia la derecha y señalan a los ultras como causantes.
Y aquí no basta con las imprescindibles condenas sin paliativos que han de darse de todos y hacia todos — y así está siendo —, ya que las fuerzas políticas harían bien en aminorar la virulencia de sus mensajes y bajar el suflé de la polarización, pues lo que parece rentable a efectos de obtener réditos políticos inmediatos, a medio plazo puede virar hacia una violencia descontrolada que nadie quiere volver a sufrir en esta tierra.