Opinión

¿Por qué los niños actuales juegan tan poco?

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Gerardo Castillo

Publicado el 18/08/2026 a las 19:00

En la infancia apenas hay problemas y preocupaciones. Los niños solamente necesitan juegos y compañeros para jugar. Con con los juegos espontáneos al aire libre, la infancia ha sido hasta ahora una fuente de felicidad. Es la que evocó Antonio Machado: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla/y un huerto claro donde crecía el limonero”. Robert Redford, tras jubilarse, realizó películas solo para niños movido por la nostalgia de la infancia perdida: “La infancia es un mundo de magia. Quiero recuperar esa magia que está siendo oscurecida por la tecnología, despertando así al niño que llevo dentro.

Pero para muchos niños el tiempo pasado fue mejor, ya que cada vez juegan menos. Los juegos de siempre están siendo suplantados por entretenimientos tecnológicos que carecen de la libertad y creatividad propias de lo lúdico. Se trata de un hecho insólito, porque el juego es una actividad natural de la infancia que tiene carácter universal, ya que se da en todas las épocas y sociedades. El niño aprende jugando. Con el juego explora, estimula su curiosidad, aumenta su experiencia y desarrolla el lenguaje. Edouard Claparede destacó la función del juego en el desarrollo de la personalidad. A la pregunta sobre para qué sirve la infancia, contestó: “la infancia sirve para jugar”.

Joan Huizinga publicó Homo ludens, un ensayo sobre la función social del juego. Sostiene que el acto de jugar es consustancial a la cultura humana: sin una cultura lúdica, ninguna cultura sería posible.

El juego es el trabajo del niño y los juguetes sus herramientas. Esto explica por qué se lo toma tan en serio y no pierde la concentración. El juego genera creatividad, que es extraordinaria en algunos casos. En un cuento se dice que uno de esos niños jugaba dibujando triángulos en las paredes de su casa. Un día su madre le corrigió muy enfadada: “¡Pitágoras, borra esos garabatos ahora mismo y copia la lección de Geometría. Mucho me temo que como sigas pintando esas tonterías nunca serás un hombre de provecho. Serás un don Nadie!”.

¿Por qué los niños actuales juegan tan poco? Una causa suele ser que están muy ocupados en excesivas actividades extraescolares. Una viñeta cómica lo retrata con un supuesto diálogo del niño con su padre: “ Papá, el lunes tengo inglés, el martes informática, el miércoles yoga, el jueves piano, el viernes chino. ¿Podré tener libre una tarde para jugar con mis amigos? Repuesta del padre: ¿jugar? No seas infantil”.

Una segunda causa es que desde los primeros años tienen acceso a las maquinitas. Se inician así en entretenimientos individualistas y sedentarios que suelen generar adicción y favorecen la obesidad. Cuando Steve Jobs era director de Apple limitaba mucho el tiempo que sus hijos dedicaban a los Ipads e IPones, para evitar que les hiciera daño. Prefería que se aficionaran a la lectura.

La infancia sin juegos marca negativamente la vida futura. Surgen carencias personales que contrastan con las posibilidades del juego: incapacidad para resolver problemas de forma creativa; aislamiento y soledad no deseada; dificultad para adoptar decisiones; miedo al error; baja tolerancia a la frustración. Cuando las personas con esas carencias se incorporen al mundo laboral de hoy les exigirán algunas competencias que se desarrollan con el juego: autocontrol, automotivación, trabajo en equipo, empatía, comunicación…. El juego pudo ser su primer máster.

Gerardo Castillo Ceballos es doctor en Pedagogía y profesor emérito de la Universidad de Navarra

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