Opinión
Climatización para los animales ¿Y para los alumnos?

Actualizado el 06/08/2026 a las 19:49
Hace unos años en DN advertíamos que la cantidad de animales de compañía (en especial perros y gatos) superaba ampliamente a la población infantil. Esa cifra se ha desbordado con una estimación de 200 millones de mascotas, frente a los 127 millones, menores de 16 años. En España, todavía se elevan las cifras, ya que hay más de diez millones de perros, frente a 1,7 millones de niños menores de 4 años. El 40% de hogares tiene una mascota. En algunas comunidades corresponden 6 mascotas por cada infante; en Asturias y Cádiz hay el doble de perros que de niños. En Navarra hay 10,6 canes por cada 10 niños.
La Comisión Europea con el fin de impulsar el confort de los animales, durante el viaje en transporte, pretende regular una ley para climatizar los camiones, mientras en las aulas de los colegios este curso pasado se ha registrado un récord de 30 grados. Las normas son estrictas para el bienestar animal, sin embargo, laxas, inconcretas cuando se refiere a estructuras humanas como son los colegios, residencias de mayores y hospitales, ante el polémico cambio climático.Creamos o no en el fenómeno atmosférico, es cierto que en junio pasado los alumnos han sufrido en sus clases unas altas temperaturas, sin poder rebajar el mercurio. En la UE pretenden, además, aumentar el espacio en los camiones, incluso, realizar el transporte por la noche para aminorar “el sufrimiento y el estrés” de las criaturas. En España, la gran mayoría de las granjas de aves están climatizadas con sistemas de ventilación forzada, calefacción o refrigeración con paneles húmedos o celulosa mojada con el fin de reducir de 10 a 15 grados.
En Alemania, donde este verano ha subido el mercurio hasta los 40 grados, hemos visto en los zoos a cuidadores dando individualmente a cada criatura frutas heladas y duchas de agua fría, mientras en los hospitales sufrían el estío con pequeños ventiladores personales. Así, repito, hemos visto que los reglamentos de la UE son exigentes con los animales. Por desgracia, no existe una legislación concreta con las temperaturas de las aulas. Pero sí que los sindicatos de la enseñanza han puesto sobre la mesa remedios que fuercen a una pronta legislación, no solo en favor de los estudiantes, sino también por el bienestar de los profesores y cuerpo administrativo. La Ley de prevención de riesgos laborales afirma: “La temperatura máxima en un ambiente sedentario debe ser alrededor de 27 grados. Pasada esta cifra se inicia el riesgo de la salud”.
Según el Consejo asesor de orientadores escolares: “A partir de superar los 27 grados, se deterioran el aprendizaje, la concentración y el esfuerzo. Si se sobrepasan los 30 grados, el aula deja de ser un lugar ideal para estudiar y si tenemos 33, ya es un peligro para el cuerpo”. Debido a que estos últimos años el final del curso académico se ha visto mediatizado por el calor, el Ministerio de Educación ha realizado un estudio y la climatización de todos los centros educativos rondaría los tres mil millones de euros. En suma, la verdad es que, en cuestión de mimos, los animales llevan ventaja sobre los hombres y mujeres. Al menos pidamos la igualdad de animales y humanos. ¿Es mucho pedir?
Luis Landa el Busto es historiador y profesor.