Opinión
"Total, que veo un ataque que está llegando a la portería y oigo el coro de gol antes de que se complete la jugada, o el silencio de que ha salido mal"
"Si metes la pata con algo que has dicho, puedes correr apenas antes de la reacción"

Publicado el 02/08/2026 a las 05:00
Aunque no soy aficionado al fútbol, veo los partidos importantes del Athletic de Bilbao y las semifinales y finales de un Mundial cuando llega a disputarlas la selección española. La final victoriosa en el Mundial de 2010 me pilló en la Semana Negra de Gijón. Nos pusieron una pequeña carpa con una gran pantalla y allí estuvimos juntos los colegas y letraheridos sufriendo la ansiedad del empate a cero hasta el gol de Iniesta casi al final de la prórroga. Admito que estábamos bien pertrechados de priva y extrovertidos, pero pacíficos, como hombres y mujeres de letras que éramos. Nos ofendió un poco que, como si fuéramos hooligans, pusieran para vigilarnos de cerca a una pareja de policías nacionales. En este Mundial disfruté del España contra Francia, vi el de Inglaterra y Argentina y, por supuesto, el esforzado partido que ha convertido con merecimiento a España en campeona del mundo 2026. Como digo, no sé nada de fútbol y sus aledaños, pero desde mi ignorancia me sorprenden algunas cosas. En el primer tiempo del Argentina-Inglaterra apenas se hacían jugadas y los jugadores estaban más próximos a la pelea callejera que al fútbol.
No había mucho que comentar del juego, pero aun así, los comentaristas pasaron del todo del campo y se enfrascaron en una recalcitrante discusión sobre si aquello era o no fútbol, con lo cual lo caótico se veía incrementado y el locutor principal tenía que pedir paso y cortarlos para poder describir algo el partido. Y me resultó un castigo el paroxismo sincopado del locutor de la final. Puse el volumen al mínimo para reducir el suplicio, era tremendo. ¿Les gusta a los aficionados esa ametralladora de tiro rápido y repeticiones obsesivas? Por lo que me han dicho, en la radio es todavía peor. Vi el partido con tensión, deseando que España marcara de una vez y cabreándome el juego marrullero de los argentinos. Pero el suspense de las jugadas peligrosas y del gol, yo lo pierdo en parte.
En un amable bar cercano a mi casa, se junta numerosa peña a ver los partidos. Jalean a España y celebran sus goles sin complejos. Y la putadilla para mí es que la señal de su sistema de televisión les llega tres segundos antes que la mía de Movistar. Total, que veo un ataque que está llegando a la portería y oigo el coro de gol antes de que se complete la jugada, o el silencio de que ha salido mal. En realidad, me ha resultado gracioso. Se lo comenté a mi amigo Javier Ibarrola y fantaseó con que ojalá en la vida todo lo percibiéramos (como una visión premonitoria) tres segundos antes de que sucediera. Poco margen sería, pensé, pero suficiente para evitar un atropello o caerte por las escaleras. Si metes la pata con algo que has dicho, puedes correr apenas antes de la reacción.