Opinión
"Hoy, todavía, todo es posible. Para ella y para mí, para Argentina y para España"
"Grupos de amigos y familiares disfrutan de los preparativos: se organizan para ver juntos el encuentro, deciden si quedan en el bar, en la plaza del pueblo o en casa de Paco"

Publicado el 18/07/2026 a las 05:00
Lo último que podría pensar es que una conversación con una escritora de Buenos Aires iba a comenzar con “¡El domingo nos vemos en la final!”. A veces se me olvida que, para un argentino, el fútbol está por encima de la literatura, que Lionel Messi es más grande que Borges, que Maradona es superior a Cortázar. Pero este deporte es así, tan raro que consigue que dos mujeres que no se conocen rompan el hielo hablando sobre un partido que aún no se ha jugado. Hoy, todavía, todo es posible. Para ella y para mí, para Argentina y para España. Excepto el día anterior a algo funesto, porque hay desgracias que vienen a fecha puesta, las vísperas son la promesa de una proeza, de que algo extraordinario puede suceder.
A estas horas, aquí y allá, grupos de amigos y familiares disfrutan de los preparativos: se organizan para ver juntos el encuentro, deciden si quedan en el bar, en la plaza del pueblo o en casa de Paco y hacen una porra a cinco euros por barba; todos anticipando la felicidad con una sonrisa tonta en la cara y una electricidad cosquilleante en el cuerpo. Mientras, echan mano de sus amuletos y hacen sus cábalas: los argentinos, que si Nigeria nunca se ha clasificado cuando ellos han ganado el Mundial; nosotros, que si en 2010 el himno también lo perpetraba Shakira. Cualquier cosa sirve para apuntalar la esperanza. Contaba Juan Tallón que una amiga suya, antes de correrse una buena juerga, se pegaba una más grande. Después, si la cosa no salía como esperaba, al menos tenía el recuerdo de lo bien que se lo había pasado la víspera. Por eso, la arriba firmante se va esta noche de fiesta, y que le quiten lo bailao. Ojalá repetir mañana con un país entero. Aunque sea con resaca.