El Rincón
¿Tregua sanferminera?
Van a ir tantos al chupinazo, que los políticos van a estar tan apiñados en los balcones del Ayuntamiento como el mocerío en la plaza consistorial


Publicado el 04/07/2026 a las 16:58
La cuesta abajo se acelera. Esa por la que se despeña buena parte del Gobierno de España en las investigaciones judiciales sobre presunta corrupción. Los teóricos de la conspiración lo tienen claro: todo está muy bien organizado para tumbar al Gobierno de Pedro Sánchez. Un observador un poco más imparcial lo que ve, excepciones al margen, es a un puñado de jueces, de policías y de fiscales anticorrupción haciendo su trabajo con seriedad y rigor y sobrellevando las presiones del poder. Y llueven los imputados que siguen siendo altos cargos del Gobierno de España. Y no se mueve nada. Nadie dimite, nadie se aparta. Eso es lo realmente inconcebible.
Y no pasa nada. Esta semana, dos autos judiciales emborronan todavía más la actualidad. El juez Pedraz, que investiga el caso Leire, ha imputado a 25 personas por presuntas mordidas alrededor de gestiones de la trama con la SEPI. Incluidos varios empresarios y directivos navarros. Pero lo más llamativo es que se incluye a la presidenta de la SEPI y a varios altos cargos de empresas públicas nacionales en activo. Y todos siguen en su sitio. Insólito. Más sangrante si cabe es el caso de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, a quien el mismo juez ha imputado por considerar que intentó torpedear las causas contra el PSOE y conspiró contra sus propios agentes de la UCO. Una acusación gravísima, apoyada por la Fiscalía además, que, por sí sola, exigiría dar ejemplo y apartarse para salvaguardar el buen nombre de la Benemérita, de la que es la responsable política. Si es un bochorno de puertas afuera, uno se puede imaginar lo que sienten puertas adentro en una institución que tiene por lema “el honor es mi divisa”. Vergonzoso.
El libro de Cerdán. En Navarra, el PSN ignora el elefante en la habitación de la corrupción, como si Santos Cerdán no hubiera existido o no hubiera sido el hombre fuerte del partido durante muchos años. Un Cerdán que ha editado un libro donde da lecciones de consultor y de crisis, se proclama inocente (de Servinabar, ni de Koldo, no habla) y se declara una víctima de sus logros políticos. Y una frase de las que desnudan la realidad cuando habla de las negociaciones con PNV y Bildu. “Conversaciones que no se ven y con decisiones que no se explican públicamente en el momento en que se toman. Ese fue mi espacio durante años”. Es decir, confiesa que se dedicó a pactar a espaldas de la opinión pública. Otra: “Mi papel era el de conectar posiciones que parecían incompatibles”. Qué bonita frase. Traducción: pactar con los márgenes del sistema (de Bildu a Junts) para asegurar como sea el poder para mi partido. Y, ojo, unos días en que el PP también se lleva lo suyo en este confuso panorama. Acabar de caerle dos años y medio de cárcel al exconsejero madrileño Francisco Granados por el caso Púnica, con 13 años de retraso. Recordatorio. Y en el presente, los populares se han enredado en este camino a La Moncloa que no va a ser fácil. Juanma Moreno ha tenido que ceder en Andalucía a las presiones de Vox, donde dijo que no lo iba a hacer.
Chupinazo abarrotado. Y con este paisaje llega la tregua sanferminera y festiva. Aunque parece que la política no va a dar tregua. Mañana, nadie quiere perderse el chupinazo desde el Ayuntamiento. Pero nadie es nadie. Este año hasta el lehendakari vasco Imanol Pradales, invitado por el PNV local, se sumará a la presencia de María Chivite y de la ministra Elma Saiz. Todos en perfecta armonía con el alcalde Asiron (Bildu), a quien dieron luz verde en su día para desalojar a UPN, y que ejercerá como anfitrión satisfecho. Normal. Y, por supuesto, ejercerá como el socio prioritario que es para el PSN y el PSOE. Bildu se sabe imprescindible. Esas relaciones políticas tan bien anudadas constituyen el retrato más atinado de nuestro presente. Si les suman un amplio ramillete de alcaldes (navarros y vecinos, de San Sebastián a Bayona) y a medio gobierno foral, en los balcones del ayuntamiento van a estar tan apiñados como el mocerío en la plaza. El martes será el turno Alberto Núñez Feijóo (PP), que también tiene prevista una visita a Pamplona, corrida de toros incluida. Se ve que Pamplona cuenta poco a nivel nacional, excepto estos días. Uno no quiere pensar que este atracón de políticos busca sacar partido a la gran concentración de cámaras y micrófonos que toman la ciudad. Llámenme malpensado.