Opinión

El peor delito de Zapatero

"Haya perpetrado lo que haya perpetrado Zapatero con sus negocios oscuros, para mí lo más grave de todo, su delito más execrable, es el intento de volver a enfrentarnos en 2004"

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Álvaro Bañón

Publicado el 18/06/2026 a las 19:00

Zapatero ya ha declarado ante el Juez Calama. No soy Juez, ni siquiera abogado y por tanto no sé por donde seguirá su camino penal. Son delitos muy graves y desde luego, para mucha gente que le tenía como el faro moral de la izquierda, es ya una decepción. Otros nos hemos sorprendido porque, con franqueza, pensábamos que su nivel intelectual no daba para este tipo de maquinaciones. Pero, siendo grave todos estos presuntos delitos, para mí, ni aún siendo condenado, serán los peores delitos. Durante la transición los españoles dimos al mundo una lección de reconciliación. A la muerte del dictador la generación de nuestros padres, la que había vivido la guerra, contuvo la respiración porque las consecuencias de la guerra civil estaban muy presentes. La guerra civil fue algo terrible. Se cometieron salvajadas en ambos bandos, especialmente en la retaguardia. Aquí en Navarra, sabemos que hubo más de 3.000 asesinados arrojados a las cunetas por parte del bando nacional. En las zonas republicanas hubo miles de asesinatos de religiosos, quemas de iglesias y las tristemente célebres checas, donde se torturó y asesinó a miles. 40 años después, el comportamiento de la generación siguiente, en ambos lados, fue modélico. Esa generación, la de la transición, tuvo generosidad, altura de miras y se preocupó mucho más por sus hijos y por sus nietos que por sus padres. 

Fueron personajes como Santiago Carrillo, Felipe González, Adolfo Suárez, Fraga y el Rey Juan Carlos quienes decidieron mirar al futuro en unas circunstancias nada fáciles, en medio de una crisis económica salvaje y con atentados de ETA y de la extrema derecha semanalmente. La imagen de La Pasionaria y Carrillo sentados en el Congreso en 1977 hizo tragar muchos sapos a quienes recordaban la matanza de Paracuellos del Jarama, y la de Fraga Iribarne o Blas Piñar en el hemiciclo sobrecogió a otros. Pero esa generación, la que sí que había hecho la guerra fue capaz de ponerse de acuerdo y aprobar una Constitución con el voto a favor de todo el arco parlamentario, desde Alianza Popular hasta el Partido Comunista de España. Todo esto era y es un ejemplo mundial. Un país que 40 años después de una guerra fratricida terrible había podido entenderse era objeto de estudio. Pero llegó Zapatero en 2004 y sacó la guerra otra vez para ajustar cuentas. Reabrió debates ya superados, levantó muros y enfrentó de nuevo a unos y otros en bandos, enfrentamiento que dura hasta hoy. España no puede estar orgullosa de lo que hizo ninguno de los bandos en la guerra, fueron barbaridades que exceden a lo que sucede en cualquier guerra, pero sí que debe de estar muy orgullosa de como la transición fue una reconciliación entre españoles, gracias a estadistas con altura de miras. Así que haya perpetrado lo que haya perpetrado Zapatero con sus negocios oscuros, para mí lo más grave de todo, su delito más execrable, es el intento de volver a enfrentarnos en 2004.

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