Editorial

Artimañas ante la soledad más absoluta

PSOE y Sumar abusan de su mayoría artificial en la Mesa para impedir que el Congreso vote sobre la necesidad de convocar elecciones anticipadas, movimiento que evidencia la debilidad de Sánchez

thumb

Editorial DN

Publicado el 17/06/2026 a las 05:00

El Gobierno de coalición Pedro Sánchez languidece de tal forma y adolece de tamaña debilidad que es incapaz de afrontar una simple votación en el Congreso. Perdida la mayoría contra natura que le aupó primero y mantuvo después al frente del Ejecutivo, el PSOE transita hoy de sobresalto judicial en sobresalto judicial con el único objetivo de quemar hojas del calendario y llegar hasta 2027. Y para ello no duda en insuflar respiración asistida a una legislatura que lleva muchos meses muerta. 

Sólo así se explica el movimiento raudo y escasamente democrático de este martes, cuando socialistas y Sumar, abusando de su control artificial de la Mesa del Congreso, abortaron 'in extremis' una enmienda de PP y Junts para forzar a la cámara a posicionarse sobre la necesidad de disolver las Cortes y convocar ya elecciones generales. 

La votación, que iba a producirse este jueves, quedó cortocircuitada en una decisión que los proponentes tildaron de “arbitraria”. Porque cabe recordar que hace poco más de un año el órgano que preside Armengol sí dio trámite a una jugada muy parecida, sólo que al final, la enésima cesión de Sánchez a los posconvergentes llevó a los de Puigdemont a retirar la iniciativa. 

Con todas las miradas puestas en la declaración de hoy de Zapatero ante el juez, el movimiento de Junts, sin ser vinculante, sí suponía un paso político de enjundia, pues hubiese obligado a todo el arco parlamentario a retratarse. Y con PP, Vox, UPN, Coalición Canaria, PNV, Junts y Podemos pidiendo adelantar los comicios, el debate hubiese salido adelante con holgura, colocando al PSOE directamente de espaldas al Congreso. 

Los de Puigdemont dejaron diáfano desde el principio que harían sudar sangre a Pedro Sánchez a cambio de sus siete votos de investidura, un calvario en forma de chantaje político antes de cada votación en el pleno. Hoy, con la relación ya rota, Junts sigue poniendo al límite a un líder socialista incapaz de gobernar mientras desoja la margarita de la moción de censura, una piscina en la que, de momento, Alberto Núñez Feijóo no está dispuesto a zambullirse.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora