Opinión
Un discurso para rearmar la dignidad
"El mensaje con el que el Papa da prioridad a los derechos humanos obliga a la política, de izquierda a derecha, a hacer un examen de conciencia sobre las crisis"

Publicado el 09/06/2026 a las 05:00
El histórico discurso ofrecido ayer por el Papa en el Congreso constituye una enmienda a la totalidad a la polarización política, aplicable a la crispación en España y al unilateralismo impuesto en el mundo. Robert Prevost compareció como jefe de Estado del Vaticano y, sobre todo, obispo de Roma para apuntalar en la sede de la soberanía popular los principios del humanismo cristiano a los que él ha imprimido un sello propio: un “no” rotundo a las guerras, a la escalada bélica que propaga la IA, a los nacionalismos identitarios por excluyentes y a la “humillación” del adversario. Con serenidad y firmeza, se pronunció también a favor de la igualdad social, la acogida “respetuosa” de la inmigración y la defensa inequívoca de la vida en todas sus etapas -desde su concepción hasta su “ocaso natural”-, en una referencia al rechazo de la Iglesia al aborto y la eutanasia. La necesidad de un auténtico rearme de la dignidad y de situar los derechos humanos en el centro del debate obligan a la clase política, de izquierda a derecha, a hacer examen de conciencia sobre su responsabilidad y posición en las crisis actuales.
Con un reparto de exigencias éticas entre veladas alusiones a la prioridad nacional, el populismo y el derecho internacional, su intervención pudo ejercer de incómodo espejo para diputados y senadores, para Gobierno y oposición. El aplauso unánime que le brindaron revela la conexión del mensaje de León IV con la realidad, aunque este sea molesto para casi todas las siglas. De momento, los principales partidos salieron del hemiciclo imbuidos de una comunión de intereses que sería deseable que se perpetúe en favor del diálogo. Aunque Núñez Feijóo apoyó de la “A a la Z” la alocución de Prevost y el ministro Bolaños se declaró “absolutamente alineado” con él, está por ver cuánto duran los efectos de la solicitada “concordia”. En apenas tres días de visita oficial a España, el Papa ha desplegado una voz influyente en escaparates de fuerte proyección exterior. Imágenes muy poderosas que acreditan una renovada capacidad de movilización de la Iglesia católica en nuestro país. La regeneración que predica llegó ayer también a los obispos en la Conferencia Episcopal, donde exigió “reparación” a las víctimas de abusos por la “plaga” de casos de pederastia en el clero.