Opinión
Osasuna, salvación agónica y aprendizajes
"El club rojillo seguirá en Primera gracias a terceros, y pese a sumar una nueva derrota. Una temporada que exige severa autocrítica y análisis profundo en todos los estamentos de la entidad"

Publicado el 24/05/2026 a las 05:00
Con ser mucho, lo único positivo que se puede decir después de la última jornada liguera de ayer es que Osasuna será la temporada que viene nuevamente equipo de Primera División. Pero el club tiene mucho que analizar en todas sus parcelas después de la inexplicable agonía final por la que ha pasado y ha hecho pasar a toda la afición. Fielmente reflejada en el partido de ayer. Porque los rojillos volvieron a ofrecer una cara deportiva muy lejos de los esperado y exigible, como viene ocurriendo en las últimas jornadas, sumando la quinta derrota consecutiva en la competición ante el Getafe. Osasuna, que dependía de sí mismo, se vio como un equipo superado, desnortado, sin pulso e incapaz de responder al aliento que miles de rojillos les insuflaron en el último entrenamiento previo del viernes en El Sadar. Una hinchada que siempre responde, que tampoco dejó solo al equipo en Getafe y que, ella sí, conoce bien el modo supervivencia tras experiencias pasadas.
Con todo, la fortuna quiso que uno de los resultados que podía salir cara o cruz y condenar al pozo de la Segunda División a los rojillos si perdían en Getafe, saliese cara para sus intereses en un final de infarto en Gerona. Y para el de toda una afición osasunista que no ha dejado de creer, animar y acompañar al equipo en todo momento. La competición ha vuelto a demostrar que no se le puede perder el respeto ni languidecer por ella dando por hecho que con el tiempo, la inercia o el fallo de los demás, se van a conseguir los objetivos. Ni es el camino ni es la actitud. Con una plantilla configurada con jugadores para conseguir sobradamente la permanencia, no se ha sabido reaccionar a tiempo a la gravedad de la situación que se iba generando, y ha habido que llegar hasta el borde del precipicio deportivo que esta vez se ha librado de manera agónica. Una vez lograda la ansiada permanencia in extremis en la élite del fútbol español, es momento para la autocrítica severa y el análisis profundo en todos los estamentos de la entidad, desde los despachos al terreno de juego.