Editorial

La cara oculta de la Inteligencia Artificial

La apuesta de las grandes tecnológicas por la IA comienza a financiarse con reducción de plantilla, una realidad laboral a la que pocos escaparán sin no apuestan por una necesaria recualificación

thumb

Editorial DN

Publicado el 23/05/2026 a las 05:00

La explosión sin precedentes de la inteligencia artificial está cambiando el modo en que aprendemos, trabajamos y nos relacionamos. La rapidez con la que se suceden avances en el mundo tecnológico es, sin duda, asombrosa y avecina un progreso sin parangón en múltiples aspectos de nuestras vidas. Pero esta aceleración tiene una cara oculta que no es tan evidente, aunque tiene efectos profundos en nuestra sociedad. 

La IA se ha convertido, por su enorme potencial, en la gran apuesta estratégica de Microsoft, Meta, Google, Oracle y otras empresas líderes del sector. Una apuesta que, por supuesto, exige inversiones extraordinarias: desde enormes centros de datos y diminutos microchips hasta un sistema energético capaz de dar respuesta a esta ambición tecnológica y la captación de un talento sumamente especializado. 

En conjunto, las grandes tecnológicas prevén inversiones de cientos de miles de millones durante 2026 vinculadas a la IA y a la infraestructura necesaria para desplegarla. Un ritmo tan exigente de inversión deterioraría los márgenes de beneficio si los responsables de las grandes tecnológicas no hubieran encontrado el modo de redistribuir sus costes. 

En particular, es la plantilla la que está sufriendo más esta transformación. En lo que va de 2026 más de 92.000 empleados del sector tecnológico han perdido su trabajo en todo el mundo por las rondas de despidos de las grandes empresas del sector. Pese a que los beneficios de las grandes tecnológicas están logrando máximos históricos, su plantilla es, paradójicamente, cada vez menor. 

Y nadie escapará de los efectos de la IA en el mercado laboral. En una jornada celebrada esta misma semana en Pamplona, dos expertos cifraron en 1.200 millones las personas que deberán recualificarse en un plazo de tres años si no quiere perder su empleo, un nicho en el que saldrán especialmente perjudicados los funcionarios asignados a tareas burocráticas. Dieron un dato: los 1.500 funcionarios de este tipo asignados al Ayuntamiento de Pamplona podrían reducirse a 42 con un sistema informático de IA adecuado.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora