Opinión
Uno para todos y todos para uno

Publicado el 22/05/2026 a las 05:00
Últimamente, me preguntan mucho si el sector del automóvil en Europa y en España tiene alguna oportunidad de seguir siendo un actor relevante en sus economías. Pienso un momento y digo en alto: tenemos conflictos geopolíticos en el mundo, una gran volatilidad de las materias primas, continuos profit warnings de los fabricantes de automóviles, presión de nuevos actores en el sector, políticas proteccionistas con aranceles también volátiles, ventas de vehículos nuevos que no han recuperado todavía los niveles pre-Covid y un ritmo de compras de modelos eléctricos menor de lo esperado. ¿Significará todo esto un game over para la industria española y europea de automoción?
Si hacemos nuestros deberes la respuesta claramente es no. Pero hemos de ser conscientes de esta necesidad de actuar porque, como siempre digo, lo que nos estamos jugando es si España y Europa quieren seguir siendo no sólo un mercado, sino también un hub industrial de la automoción…porque coches se van a seguir vendiendo, reparando, financiando y asgurando. La cuestión clave es si los vamos a continuar fabricando aquí.
Por eso hemos puesto en marcha desde ANFAC, junto con el ministerio de Industria y toda la cadena de valor de la automoción tanto pública como privada, el Plan España Auto 2030. No es un plan. Es el plan. Nunca España antes había tenido una hoja de ruta de cinco años en la que todos los implicados en el nuestro sector iríamos a una. Un plan que aúna lo mejor las tres grandes regiones claves en la automoción: la planificación quinquenal de China, la incentivación industrial de Estados Unidos y la regulación (en la actualidad excesiva) que tiene la Unión Europea.
Este plan considera que el único vector de crecimiento es el vehículo eléctrico y conectado. Y hemos de aspirar a ello porque la automoción impulsa todas las tecnologías más relevantes del futuro: baterías, arquitectura eléctrica-electrónica, conectividad, electrónica de potencia, chips, Inteligencia Artificial o robotización. Dominar estas áreas significa controlar una parte sustancial del progreso económico e industrial del mundo que viene, y el automóvil europeo es el primer campo de batalla de esta lucha por la industria del futuro. Esto no va de ideología, sino de tecnología.
Si España y Europa quieren mantener una industria que supone el 10% del PIB y que está invirtiendo en todo el continente 250.000 millones para su transformación hacia el vehículo eléctrico, tenemos que actuar de forma conjunta. Europa ha empezado a reaccionar con medidas como la Industrial Accelerator Act. Se ha dado un paso al frente en reconocer la necesaria flexibilización de los objetivos o en la importancia crucial de defender, ante todo, la competitividad. Y todo ello sin perder la prioridad de sostenibilidad ambiental, pero acompañada ya por objetivos igualmente necesarios, como la productividad o la autonomía estratégica del continente
Y esto es lo que recoge el Plan España Auto 2030. Una colaboración estrecha no sólo entre todos los fabricantes de automóviles y de componentes de automoción, sino de los desarrolladores del “software defined vehícle” y de la conducción autónoma o de las energéticas, entre otros, sino también de todas las administraciones: central, autonómicas y entidades locales. El plan analiza y propone acciones no solo en el lado de la demanda, sino que, al contrario, incide en toda la cadena de valor: desde los procesos industriales aguas arriba hasta el reciclado y el fin de vida de los vehículos. La transformación no se hace contra nadie, se hace con todos.
En conjunto, el Plan destaca la necesidad de invertir 6.000 millones en cinco años y movilizar entre 35.000 y 40.000 millones de euros de inversión público-privada de toda la cadena de valor del sector del automóvil en España. Además, el plan aboga por la creación del sello “inversiones bien hechas en España”, para atraer capital extranjero con el objetivo de que se integren en nuestro ecosistema, aporten valor añadido y trabajen en colaboración con los agentes público y privados españoles.
Estamos todavía a tiempo de conseguir modernizar nuestra industria de automoción y seguir siendo un actor relevante a nivel europeo y mundial. España y Europa han de ir de la mano y actuar de forma colectiva. Ningún fabricante ni ningún Estado puede jugar solo este partido si quieren ganar. Las alianzas empresariales consiguen economías de escala y la unidad de acción con una política industrial fuerte a nivel europeo nos hacen más competitivos.
Tenemos capacidad industrial, talento y conocimiento. Pero debemos actuar con agilidad y ambición a futuro, sin perder de vista corregir errores que nos penalizan, como el elevadísimo absentismo laboral. El reto es monstruoso, pero si avanzamos juntos, con valentía y con un plan estructurado, podremos para seguir siendo relevantes en la carrera tecnológica global. Dificultades tenemos muchas, pero rendirnos, no lo haremos jamás. Porque el futuro no se espera, se construye.
Josep Maria Recasens, presidente de ANFAC