Editorial
Chivite, no es ruido, es una pésima gestión
Claro que el sistema sanitario necesita un cambio profundo, como reiteró la presidenta. Y a ella y su Gobierno corresponde una tarea que no han sabido llevar a cabo

Publicado el 22/05/2026 a las 05:00
Produce perplejidad que la presidenta María Chivite, en la comisión parlamentaria en la que se requirió su comparecencia para dar explicaciones a tal efecto, negara que la situación del sistema sanitario navarro sea grave. Reconoce Chivite que hay problemas y mejoras que implementar, pero hasta ahí. Ni siquiera consiguió el cierre de filas por parte de sus socios.
Esta es la manera en la que parece querer desenvolverse el socialismo y este Gobierno, trasladar un relato que poco tiene que ver con la realidad, como viene reflejando públicamente buena parte del personal sanitario y padeciendo en sus carnes una ciudadanía hastiada por los problemas de accesibilidad, sí, pero que ni mucho menos acaban ahí.
Por si se le escapaban a Chivite, que dice que en el diagnóstico parten “de un reconocimiento de la realidad”, Navarra cuenta hoy con unas listas de espera al alza, con el plante de una veintena de servicios hospitalarios para no hacer horas extra por la “grave situación laboral”, con la alerta de “colapso” en las Urgencias del HUN, huelga médica abierta, “desgaste progresivo” en las UCI o de “abandono” en Primaria. Y una caída en el Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad.
Una realidad ante la que resulta poco menos que ofensivo que la presidenta Chivite afirme que la “ciudadanía está atendida, en especial en situaciones graves, urgentes y de emergencia”. Sólo faltaría. Es que lo contrario provocaría una reacción de consecuencias inimaginables.
Claro que el sistema sanitario necesita un cambio profundo, como reiteró Chivite. Y al Gobierno que ella lidera corresponde una tarea que no han sabido llevar a cabo, pese a las múltiples advertencias, en las dos legislaturas que llevan en el poder. Por cierto, no les costó nada desembarazarse de la cartera de Salud y “colgársela” a Geroa Bai, sabedor el PSN del desgate que conlleva. No es un problema de ruido, en el que gusta enmarcar ahora la estrategia del Ejecutivo navarro la corriente discrepante, es sencillamente el retrato de una pésima gestión que les interpela directamente.