Opinión
Sánchez se moja por Zapatero
Ni los casos de Ábalos y Cerdán ni la imputación del expresidente hacen mella en Pedro Sánchez. Se encastilla en el “y tú más” para agotar una legislatura a todas luces ingobernable

Publicado el 21/05/2026 a las 05:00
Como cabía esperar, la imputación del expresidente socialista Rodríguez Zapatero por la Audiencia Nacional en el caso Plus Ultra centró las intervenciones en una sesión de control al Gobierno en el pleno del Congreso que volvió a estar trufada de intervenciones subidas de tono.
Los ciudadanos asisten atónitos a una legislatura protagonizada por una polarización extrema y los presuntos casos de corrupción que señalan a algunos de las principales espadas de los últimos años en el PSOE. Una realidad ante la que el presidente Sánchez se empeña en encastillarse en el “y tú más”, como hizo este miércoles al replicar el Núñez Feijóo que si quiere “mirar a la corrupción” debería “mirarse al espejo”. Esta es toda la estrategia que puede esgrimir quien, además de presidente de todos los españoles, es el Secretario General de un Partido Socialista que ha visto cómo en el lapso de menos de un año, dos secretarios de organización, Ábalos y Cerdán, han pasado por la cárcel o están en ella.
Y ahora asiste a un hecho tan histórico como negativo de contar en sus siglas con el primer expresidente español imputado por la Justicia. Nada de todo esto hace mella en Pedro Sánchez. El miércoles volvió a mostrar todo su “apoyo al presidente Zapatero”, además de volver a hacer una defensa de su gestión política.
Está el PSOE empeñado en tratar de desviar la atención, una vez más, del relato de este caso, tratando de girar la mirada a las políticas de Zapatero, cuando nada de eso está en la causa judicial. Como cada vez que le acorralan los hechos, Sánchez volvió a responder con altanería cuando la oposición pide un adelanto electoral. “Al Gobierno se llega con votos, no con atajos”, contestó a Feijóo, para concluir que habrá elecciones en 2027.
Esa es la única obsesión de Sánchez. Mantenerse en el sillón a pesar de que la gobernabilidad del país se ha convertido en un imposible, con lo presupuestos a la espera, y con unos socios ávidos de sacar máximo rédito a la debilidad sanchista, y que ayer se separaron algo del discurso oficial con la imputación de Zapatero. Si Sánchez se empeña, llegará al 2027. El precio a pagar está por ver.