Opinión
El pacto negro europeo

Actualizado el 20/05/2026 a las 08:07
Europa, año 2050. A pesar de todos los oscuros presagios Europa seguía siendo, más o menos, una democracia. No así Estados Unidos que, tras un periodo convulso y después de cuatro mandatos de Trump, se había convertido en una monarquía. Ahora en EEUU reinaba Ivanka I, junto con su consorte Jared, el muy rico príncipe de New Jersey. A pesar de su edad, el matrimonio seguía reinando y haciendo negocios, y ya estaban prestos los nietos de Donal Trump para seguir la dinastía.
Pero volvamos a Europa, donde en 2050 se acababan de celebrar elecciones al Parlamento Europeo. Como ya se preveía, los partidos de extrema izquierda, con los herederos en España de EH Bildu y Mr. Rufián a la cabeza (ahora se llamaban HE DULBI) y los partidos de extrema derecha, con VOX como líder, había conseguido 195 escaños y 170 escaños respectivamente. Mientras, el único partido moderado y de centro que existía en Europa había ganado las elecciones, logrando 355 de los escaños. Hacía años que el Partido Socialista había desaparecido en Europa, en España y de Navarra. Así las cosas, los dos extremos del tablero, viendo la oportunidad, pactaron en menos de 48 horas hacerse con el gobierno de Europa. No necesitaron meses de negociaciones, pues llevaban mucho tiempo hablando por detrás. HE DULBI se encargaría de los Impuestos (por supuesto revolucionarios), Memoria Histórica, los Derechos Humanos y el Tren de Alta Velocidad a nivel europeo. Y VOX cogía las carteras de Medio Ambiente y de Inmigración. El pacto incluía que ninguno de los dos pisaría la manguera en las competencias del otro.
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Hoy hablaremos de las nuevas políticas de Medio Ambiente de VOX para Europa. Dejaremos para otra ocasión la ‘Prioridad Nacional’, es decir, el nuevo apartheid y el pogromo preparado por VOX y sus aliados para todos aquellos habitantes, más de un tercio, que no tuvieran ocho apellidos europeos. En esto HE DULBI y sus colegas de izquierdas no tenían nada que decir, pues acumulaban la experiencia española de sus predecesores del siglo XX, expertos en la expulsión masiva de personas de su pretendido territorio ancestral y en la eliminación selectiva de los que se resistían.
Nada más hacerse con el poder VOX dictó el Pacto Negro Europeo. Una de sus obsesiones. Con ello, VOX arrasó con uno de sus anatemas, es decir, el antiguo Pacto Verde. Ello suponía, entre otras cosas, la vuelta a las calderas de carbón y, significativamente, se decretó la obligación de volver a los coches de combustión interna. Por fin, lo habían conseguido.
El problema es que la mayoría de los europeos, incluso muchos de los votantes de VOX que habían ido a votar en su coche eléctrico, no acababan de tenerlo claro. Se trataba de abandonar el coche eléctrico por otro antiguo llamado de “combustión” para hacer lo mismo. Pero lo más asombroso es que VOX nos obligaba a volver a un combustible, el petróleo, que había que ir a cargarlo a unos sitios llamados “gasolineras” en lugar de hacerlo en casa con un enchufe. Y mucho más caro que la electricidad renovable, generada 100% en Europa. Un combustible, el petróleo, que al quemarse contaminaba un montón. Pero hay más, Europa no tenía ni un gramo de petróleo en su territorio.
Ahora, gracias a VOX, toda esta inmensa cantidad de petróleo habría que volver a traerlo a Europa en barco. Y habría que ir a comprarlo a la monarquía americana, a Venezuela (que seguía siendo una dictadura), a Rusia (donde, todavía, gobernaba Vladimiro Putin con 99 años) y a Irán, un país poco amigable y que ya tenía la bomba atómica, que le había vendido Trump en su último mandato. Y para colmo, miles de millones de euros de los sueldos de los europeos volverían a irse cada año hacia esos países. Dinero que, a su vez, estos dictadores lo destinarían, como ahora, para fastidiar a Europa. Y muy probablemente, también, para financiar a los partidos del Pacto Negro Europeo; a unos y a otros.
Digo esto porque, según se sabe, en los acuerdos autonómicos de Extremadura y de Aragón de 2026, el PP le ha entregado a VOX la cartera de Medio Ambiente. Además de la de Políticas Sociales (Inmigración). Vamos bien. Se empieza cediendo al lobo cuidar de los corderos, y cuando el lobo se ha zampado el rebaño empieza a mirar de reojo al pastor para merendárselo. Creo que, en Extremadura y en Aragón, hubiese sido más interesante entregar a VOX las carteras de Vivienda y de Sanidad para que demostrasen ahí, ante los ciudadanos, su verdadera valía. Vamos como aquí, en Navarra, lo están demostrando la consejera podemita Alfaro y el consejero Domínguez. Pero para eso, hay que saber verlas venir. Vamos a ver cómo se repite ahora este pacto espurio en Castilla y León. Y, si nadie lo remedia, y después de meses de negociaciones, en Andalucía. Una pena.
Álvaro Miranda Simavilla. Ingeniero de Caminos.