El Rincón

Llamas descontroladas en Salud y Educación

"El fuego de los conflictos en la Administración foral ha ganado en intensidad cuando huele ya a elecciones dentro de poco más de un año"

Gimeno y Domínguez
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Los consejero Gimeno y Domínguez, en una imagen de archivoJ.C. CORDOVILLA
Gimeno y Domínguez

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Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 25/04/2026 a las 23:44

El fuego de los conflictos en la Administración foral ha ganado en intensidad esta semana. Y las llamas, descontroladas, se extienden por dos departamentos clave, Salud y Educación. Las de Salud, que vienen de atrás, avanzan desbocadas. Al consejero Domínguez se le hunde el discurso y es la realidad tozuda quien le coloca en su sitio. En un solo día le ha dimitido el jefe de Trauma, harto de ser señalado desde el departamento por las listas de espera; los anestesistas avanzan que no harán horas por la tarde, lo que impide peonadas, y todos los médicos de Urgencias de Tudela declaran estar al límite. A eso se llama tener el departamento bajo control.

Cierre selectivo de aulas escolares. Y, parecido cabe decir de Educación. Carlos Gimeno anunciaba que la caída de la natalidad (evidente) llevaba al cierre de aulas en toda la red. Dicho así, hasta parecía lógico. El siguiente paso es que, de repente, lo que iba a afectar a la red pública y la concertada, ahora ya sólo le afecta a la segunda. Ojo al quiebro. Aquí ya el debate torna en decisiones puramente ideológicas frente a la concertada. Un tema trascendente, ¿no merece un debate amplio? ¿En vez de cerrar aulas no se pueden reducir más los ratios de alumnos para mejorar la calidad? Es evidente que la enorme diversidad del alumnado complica mucho el trabajo de los educadores, que se sienten agobiados. ¿No se debe emplear parte de la recaudación fiscal récord que logra Navarra en fortalecer el sistema educativo? Se echa en falta el debate con luces largas y sin sectarismo antes de una decisión tan polémica. Sin contar, claro, la vertiente de marejada política interna que supone para el Gobierno foral. La izquierda, el PSN y Contigo, a favor del cierre de aulas, pero sus socios nacionalistas (Geroa Bai) en contra porque toca a las ikastolas también. Y porque además, no nos engañemos, Gimeno es el objetivo preferido de los nacionalistas desde hace muchos años cuando, en otra etapa, era el ariete del PSN contra los excesos de Geroa en el Gobierno en este mismo campo. UPN, en este caso en defensa de la concertada, también se opone al cierre y va a plantear una moratoria de un año. Es decir, el Gobierno está dividido y Geroa tiene que retratarse: con sus socios o con UPN en favor de la concertada. Una decisión importante para marcar su terreno de juego cuando huele ya a elecciones dentro de un año. 

Prioridad nacional e inmigración. Otra batalla de las que viene (a nivel nacional) es la de los acuerdos PP-Vox. Los populares los necesitan para llegar al poder en las comunidades autónomas y, según las encuestas, también si quieren alcanzar La Moncloa el día de mañana. Pero la alianza con la extrema derecha no es un asunto pacífico. Genera el riesgo evidente de verse arrastrado a su marco ideológico por pura necesidad de poder, no por convicción. El ejemplo cercano más extremo lo tenemos en el propio Pedro Sánchez con la amnistía al prófugo Puigdemont en Cataluña para lograr los votos independentistas. El primer debate abierto es el de la “prioridad nacional” en el acceso a servicios públicos, una exigencia de Vox aceptada por el PP. Está claro qué busca Vox (con su cruzada anti inmigración como si fuera la causante de todos los males de España), pero no qué va a aceptar el PP. De momento, los de Abascal se llevan a Feijóo a su terreno. 

Es tan evidente que ahora hay una brecha interna dentro del PP. Hasta Isabel Díaz Ayuso se ha rebelado contra la idea y planta clara a Vox en este terreno ejerciendo liderazgo en las ideas, no subordinación. La alternativa del PP es primar el arraigo, es decir, los años de residencia en un territorio, no la nacionalidad de origen. De hecho, eso ya ocurre hoy en múltiples campos. Esta semana, el Gobierno Vasco anunciaba que iba a elevar de uno a tres años la exigencia de empadronamiento en la comunidad para optar a una vivienda de protección oficial. Arraigo de nuevo, ahora de la mano del PNV y del PSE. Y nadie se escandaliza, por supuesto. Así que lo relevante no son las palabras, sino qué hay detrás. Es evidente que existe una preocupación social sobre la inmigración. Que ni la xenofobia ni el puro buenismo son la solución. Que no ver la aportación de la inmigración al desarrollo de nuestra sociedad es estar ciego. Pero que no mirar de frente y ya los problemas que plantea es huir de la realidad. Lo único cierto es que dejarse arrastrar por los más radicales en cada campo (sea la derecha o la izquierda) nunca da buen resultado.

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