Editorial
Una historia de éxito al alcance de la mano
El posible desembarco en Navarra del gigante chino de baterías tras vencer en la carrera al País Vasco abre una ventana de oportunidad laboral tras meses de sangría en la industria foral

Actualizado el 11/03/2026 a las 07:46
Tras un 2025 especialmente sangrante para el sector industrial navarro, el posible desembarco en la Comunidad foral del gigante chino Hithium es un motivo de alegría y esperanza para el alicaído tejido productivo foral, otrora referente del país. La multinacional asiática, uno de las líderes mundiales en la fabricación de baterías estacionarias, quiere que la gigafactoría esté operativa en 2027, lo que abre una importante ventana de oportunidad para esta tierra y, además, en un plano temporal relativamente corto.
Las cifras son mareantes; sólo el proyecto conllevará una inversión inicial de 400 millones de euros y la creación de 750 empleos directos en una primera fase, a los que habría que sumar otros 300 más adelante. Un verdadero alivio laboral que compensaría en parte la pérdida de músculo industrial tras los dramáticos cierres de Sunsundegui, Nano Automotive y, sobre todo, BSH. Precisamente las instalaciones que esta última ocupó en Esquíroz, ahora desmanteladas, se barajan como posible ubicación.
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La fórmula elegida tras meses de arduas y silenciosas negociaciones con la contraparte china sería una 'joint venture' con el Gobierno de Navarra en la que ambos actores aportarían capital en un hito de la colaboración público-privada. Y es aquí donde radica la clave del éxito de que esta operación apunte a asentarse en la Comunidad foral, ya que el hecho de instalarse en una zona catalogada como “asistida” permitirá a Hithium beneficiarse de hasta un 20% de ayudas públicas sobre la inversión prevista, frente al 15% de Euskadi, el primer candidato a albergar la factoría de baterías.
Que al otro lado de la muga se viva hoy este anuncio con decepción y sensación de fracaso debería despertar aquí también las debidas cautelas, pues hasta que las firmas no se plasmen sobre el papel y la maquinaria comience a llegar no podrán echarse las campanas al vuelo. Porque tampoco los vascos son los únicos que ya se veían con inversiones millonarias que al final han volado a otros lares. Por ello, toca confiar en que el comienzo de esta “historia de éxito”, como este martes la bautizó la presidenta de Navarra, María Chivite, llegue finalmente a buen puerto y afiance a Navarra como un referente europeo en el almacenamiento y sus sinergias con las energías limpias.