Opinión
Transformar la Sanidad
A pesar de que las autoridades sanitarias seguramente están haciendo el mejor de sus esfuerzos para solucionarlo, ¿no tiene solución?

Actualizado el 28/02/2026 a las 13:26
Hace unos días, Diario de Navarra nos informaba de la situación de las listas de espera de la sanidad navarra. Es ciertamente descorazonador, sobre todo para quienes esperan durante largos meses la deseada cita con el especialista o para ser intervenidos. Todos nos hacemos una pregunta: a pesar de que las autoridades sanitarias seguramente están haciendo el mejor de sus esfuerzos para solucionarlo, ¿no tiene solución? Dos profesoras del IESE de la Universidad de Navarra (Nuria Mas y Marta Elvira) han profundizado en este y otros problemas inherentes a la atención sanitaria en los países de nuestro entorno.
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¿No será que estamos aplicando soluciones antiguas a un problema nuevo? Por primera vez en nuestra reciente historia se da un cambio demográfico en el que el número de personas mayores de 50 años supera en muchos casos al de las generaciones más jóvenes. El envejecimiento progresivo de la población es un hecho incontrovertible, mientras la esperanza de vida sigue creciendo en los países avanzados. Esta doble circunstancia nos debe obligar a repensar cómo llevar a cabo la cobertura universal de la asistencia sanitaria, para superar las dificultades reales que existen, pero con soluciones nuevas. El binomio envejecimiento y cronicidad que, con frecuencia van unidos, es uno de los grandes desafíos de nuestra sociedad.
Algunos hechos son reveladores: en veinte años (2004-2024), la proporción de personas de 65 o más años en Europa pasó de ser el 16% de la población al 22%, y el segmento de mayores de 80 años creció de ser el 3,8% al 6,1%. Todo ello con una disminución de la tasa de natalidad cuyas consecuencias (no solo económicas, como son las pensiones) son fáciles de aventurar. (Ageing Report 2024 de la Comisión Europea). El acelerado incremento de los costes fiscales vendrá en gran medida por el incremento del gasto en sanidad y los cuidados necesarios de larga duración. Si se tiene en cuenta que en la próxima década se jubilan muchos de los profesionales que se dedican a cuidados de salud, el problema de una atención sanitaria gratuita y universal se hace más complicado en su trayectoria futura.
La telemedicina, como herramienta de indudable utilidad, se está generalizando desde la pandemia de COVID, y la inteligencia artificial (IA) está llamada a desempeñar un papel cuyos resultados nos resultan todavía difíciles de imaginar, pero que van a ser una realidad con soluciones inesperadas y factibles. Por ejemplo, ya se están desarrollando los robots cuidadores de personas mayores con un mercado que irá creciendo en los próximos años. Un ejemplo es en Japón, que, siendo el país con mayor proporción de personas con más de 65 años, está desarrollando “robots humanoides” para atender a una población creciente de personas mayores, a falta de personal cualificado para cubrir una demanda creciente y necesaria. Para nuestra mentalidad actual es posible que sintamos un rechazo al uso de robots sanitarios, pero forma parte de una impresión inicial que puede cambiar cuando se compruebe su eficacia y alta eficiencia.
Esto no significa que determinadas decisiones-como las médicas- deban ser exclusivas del personal cualificado, pero su trabajo -de modo especial en enfermos crónicos- adquirirá enfoques novedosos y aceptados por la sociedad. Muchas más personas podrán ser atendidas en su domicilio, perfectamente monitorizadas y conectadas con la central del centro de salud o el hospital, sin necesidad de ocupar una cama hospitalaria, que es mucho más costosa y además incómoda para el paciente. La tecnología será el gran aliado en una atención sanitaria segura las 24 horas, 365 días al año.
En esta línea, ¿qué papel juega la migración? De hecho, su intervención es creciente en muchos países europeos, incluyendo el nuestro, donde realizan una parte no pequeña del trabajo de cuidados en residencias, domicilios y hospitales. Las personas con conocimientos de atención sociosanitaria se configuran como una de las profesiones de mayor necesidad y, por tanto, de crecimiento más rápido. Este trabajo, tan necesario como imprescindible, requiere la superación de barreras de integración y equiparación salarial para su incorporación definitiva.
Las autoridades sanitarias y la sociedad en su conjunto pueden y deben replantearse, integrando en sus reflexiones a los verdaderos protagonistas de la atención de las personas (médicos y todo el personal sanitario junto con los servicios sociales), novedosos enfoques para una atención integral del paciente, situándolo en el centro del sistema. Con unos recursos públicos cada vez más limitados, la colaboración con el sistema privado es una necesidad, no para sustituir al sistema público sino para reforzarlo. Al paciente, a todo paciente, le trae sin cuidado si los recursos con los que es atendido son privados o públicos, lo que de verdad le interesa es que se le atienda bien. La disgregación lleva a la fragmentación y conduce el sistema a la ineficiencia.
Francisco Errasti es economista.