Opinión

"A confesión de parte, relevo de pruebas"

La declaración del exsecretario de Organización del PSOE dejó en ridículo a los compañeros del PSN que una y otra vez defendieron su autonomía en la decisión adoptada para colocar a Asiron (Bildu) al frente de su ansiada capital de Euskal Herria

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Miguel Sanz

Actualizado el 26/02/2026 a las 23:11

A pesar del crispado ambiente que hoy se respira en la política española, Navarra no es excepción, junto al recuerdo de lo que nos han contado nuestras familias y hemos leído sobre la Guerra Civil y sus antecedentes, nos debería llevar ineludiblemente a controlar los odios, cuidar el lenguaje y suavizar los enfrentamientos políticos y los estúpidos extremismos. El insulto despiadado al adversario nos lleva irremediablemente al desastre y a una convivencia lastrada por la sinrazón. Ocurrió en el pasado no tan lejano, y así parece estar ocurriendo en la actualidad. Ya sé que juzgar el pasado histórico con la perspectiva del presente es un acto de ignorancia cuando no de mala fe, pero también sé que la estupidez es un atributo de las personas capaces de tropezar dos veces en la misma piedra y por eso no conviene abusar de ella. Palabras y frases “premium” utilizadas antes, durante y después de la contienda civil parecen haberse instalado en el vocabulario y en la acción política de los calificados a sí mismos como progresistas, sin tener ningún certificado que lo acredite. Veamos algunas de ellas: “Las derechas quieren una España ignorante y sometida al fascismo”. “Por la conquista del poder político, caminemos hacia un Régimen donde no existan privilegios de clase” etc. etc., mensajes que encajan perfectamente con el imaginario del “Nuevo Frente Popular” que parece querer recuperar la izquierda radical comunista y republicana. 

En otro orden de cosas, resaltaré un titular de este Diario en estos días: “El 85% de los navarros están descontentos con la política de vivienda y el Gobierno foral reconoce que la insatisfacción ha alcanzado un punto crítico”, reconocimiento que hace causa con el titulo de este artículo. ¡Qué lejos quedan aquellos desarrollos urbanísticos impulsados desde la cooperación institucional, el acuerdo entre partidos UPN y PSOE y la colaboración público-privada: Mendillorri, Sarriguren, Ripagaina, Lezkairu/Arrosadía, Mutilva, Buztintxuri, Donapea, Gorraiz, Zuasti, La Azucarera en Tudela... son ejemplos que ahí quedan para disfrute de sus vecinos. Santos Cerdán, en el fragor de la Comisión de investigación en el Parlamento, admitió, sin tapujo alguno, que fue él quien negoció con Bildu la Moción de Censura que le quitó la Alcaldía de Pamplona a la presidenta de UPN, Cristina Ibarrola. Las excusas de entonces fueron: “la paralización de la Ciudad”. 

La declaración del exsecretario de Organización del PSOE dejó en ridículo a los compañeros del PSN que una y otra vez defendieron su autonomía en la decisión adoptada para colocar a Asiron (Bildu) al frente de su ansiada capital de Euskal Herria. Está claro que la decisión vino impuesta desde Ferraz y Moncloa. Estos días, el grupo municipal socialista ha criticado la incapacidad de Bildu para gestionar algo tan simple como el servicio de bicis eléctricas y la paralización de algunos expedientes que duermen “el secreto de los sueños”. Esta crítica no deja de ser un guiño cínico hacia los socialistas descontentos con los pactos con Bildu, pues se hace cuando no es posible otra moción de censura ni conveniente romper con la permuta Moncloa-Palacio de Navarra por Ayuntamiento de Pamplona. Aquí paz y después Gloria. En fin, mucha liturgia para tan poco credo en ambos partidos: PSOE-PSN y EH-Bildu.

Termino con la última carpeta que Eguiguren, expresidente del Partido Socialista de Euskadi, abrió en el acto de presentación de su libro con la compañía de la presidenta Chivite. El titular que arrancó decía así: “Las negociaciones con ETA se rompieron por Navarra”. A mí se me ocurre que si se rompieron es que existieron, y si fue por Navarra es porque Navarra estuvo encima de la Mesa de negociación y formó parte del petitum de la organización terrorista, algo que tantas veces negó el PSOE, unas desde el silencio, dejando sin respuesta las solicitudes de información que yo mismo formulé al presidente Zapatero, y otras desde el ocultismo de lo que en la Mesa se hablaba sobre Navarra. Una manifestación con más de 100.000 asistentes, según Policía Foral, bajo el lema “Fuero y Libertad, Navarra no es negociable” y los perniciosos efectos que una cesión a las pretensiones de ETA sobre Navarra, referéndum “condicionado” incluido, dieron al traste con la negociación. 

Ahora Eguiguren, a modo de reproche a su Comunidad (Euskadi), termina su alocución afirmando que “en Euskadi no se dice España” olvidándose que en Euskadi gobierna el PNV en coalición con su partido PSOE, y en Navarra y en España gobierna el PSOE con los votos de Bildu, sin posibilidad alguna de desprenderse de ellos si quieren mantener el poder. Para poner la guinda al pastel de las carpetas abiertas por Cerdán y Eguiguren, viene Otegi a Navarra y reafirma lo que todos sabíamos, menos parece ser el PSOE de Sánchez y Chivite: “EH-Bildu no renuncia a su proyecto de conjunto de los 7 territorios de este País”, es decir Lapurdi, Zuberoa, Baja Navarra, Vizcaya, Gipuzkoa, Araba y Navarra. Ahí queda eso. A confesión de parte, relevo de pruebas, axioma jurídico, según la IA, que significa que cuando una de las partes en un proceso admite la veracidad de unos hechos que le perjudican, la contraparte queda liberada de la carga de probarlo. “Señorías, no hay más preguntas”. 

Miguel Sanz Sesma. Expresidente del Gobierno de Navarra

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