Opinión
"En este oscuro, tristón y lluvioso mes, estas son las únicas flores que alegran mi casa"

Actualizado el 19/02/2026 a las 11:17
Seguramente lo habría visto muchas veces en mis paseos campestres, sin identificarlo, pero antes de leer “La mujer que amaba a las abejas” de José Luis Martín Nogales, podría decir que no lo conocía. Mas justo tras acabar la novela, encontré dos plantitas en el mercado, desde entonces el romero crece en una de mis ventanas, y de pronto, ¡qué maravilla!, ha florecido, y eso, que dado mi amor no correspondido por las plantas, no esperaba tal generosidad de esta. Incluso creía que se había secado y que esta primavera tendría que desalojarla de la ventana, porque recordaba lo que de niñas cantábamos: “A la flor del romero, romero verde, si el romero se seca, ya no florece”.
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Sorprendentemente mi romero me está regalando un florecer azulado llenándome de asombro, porque en este oscuro, tristón y lluvioso mes, estas son las únicas flores que alegran mi casa. Tempranas, pero en su tiempo, ya que hace pocos días la radio, como si leyera mi pensamiento, me informó de que el romero florece en febrero. Disciplinadamente pronto vendrán otras más: narcisos, tulipanes, margaritas y dientes de león, porque la primavera nunca defrauda, ni siquiera tras un invierno frío, lluvioso y cruel como el que estamos viviendo este año. Mientras tanto puedo ver con cierta admiración cómo esas plantas que creía perdidas se van cubriendo de pequeñas flores azules que hacen recordar otra cancioncilla: “De todas las florecillas que por la montaña veo, no hay ninguna que me guste como la flor del romero”, aunque esta sea la única superviviente de la dura estación que ha diezmado a sus compañeras de alféizar.
Y a lo mejor, ¡quién sabe! Mis ventanas embellecen un día, porque se pueblan de pronto de floridas plantas, aunque estas, ¡pobres!, tengan que ser cuidadas por una jardinera amorosa, pero tan mediocre como yo.