Opinión

"Sigue siendo un lugar decadente y muchas veces peligroso en el centro de Pamplona y en el que los propios comercios sufren las consecuencias de ese ambiente”

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Álvaro Bañón

Actualizado el 31/01/2026 a las 11:52

Hay que reconocerlo. Tenían razón. Cuando en 2023 la “Coordinadora” anti-parking consiguió paralizar las obras en marcha del parking promovido ( y pagado) por vecinos de la zona, algunos no creíamos lo que nos decían. Nos hablaban de una plaza hervidero de actividades culturales y de vida y con mejoras inminentes si no se realizaba la obra. El Ayuntamiento de entonces (UPN) accedió a paralizar la obra y tres meses después ese equipo de gobierno, por órdenes de Cerdán, fue desalojado del Ayuntamiento. Pues bien, la plaza de la Cruz de Pamplona de hoy no tiene nada que envidiar a Trafalgar Square en Londres.

Es evidente que es ironía. Dos años después no se ha invertido un solo euro y no hay nada presupuestado en 2026 para invertir en la plaza. Todos aquellos que aparecieron en el verano de 2023 brillan por su ausencia y la plaza sigue siendo igual de lúgubre, oscura y triste. El ambiente es de todo menos cultural. De los manifestantes, no se sabe nada. El nuevo Ayuntamiento de Bildu prometió en enero de 2024 que iba a “trabajar específicamente los temas de movilidad y de aparcamiento y que puedan incluir un análisis en profundidad de la zona”. Traducción: Vecinos e ingenuos, ya os hemos usado para echar a UPN, ahora no molestéis.

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Lo que es más grave, hoy en día el aparcamiento subterráneo estaría terminado desde hace tiempo y 346 coches que están actualmente dando vueltas buscando sitio, contaminando y ocupando plazas de superficie estarían perfectamente aparcados bajo tierra. Se usó de manera absolutamente demagógica el proyecto promovido por los vecinos como se podía haber usado cualquier otra cosa, es evidente. La sustitución de 12 (doce) árboles de la Calle Sangüesa (no se tocaban los de la Plaza) era un atentado ecológico, pero que 346 coches que iban a estar bajo tierra estén todos los días quemando gasolina por arriba mientas buscan un inexistente sitio para aparcar debe de ser lo mejor para la atmósfera.

El medio ambiente les daba y les da igual, evidentemente. Azuzaron también la envidia “las plazas son carísimas” (31.000 euros). ¿Lo vas a pagar tú? No. ¿Entonces cuál es el problema? Que te molesta que otro lo pueda pagar. Si se hubiera construido el aparcamiento, además de bajar mucho el precio de las escasísimas plazas de alquiler de la zona (oferta y demanda) se habría urbanizado la plaza de la Cruz a cargo de los dueños del parking, no del erario público. Hoy la plaza sigue teniendo un aspecto propio de la Bulgaria de 1976. En todos los sentidos.

Porque sigue siendo un lugar decadente y muchas veces peligroso (una metáfora de la ciudad) en el centro de Pamplona (paso cuatro veces al día) y en el que los propios trabajadores de los comercios de la zona sufren las consecuencias de ese ambiente “cultural” y del olvido del Ayuntamiento de Pamplona. Pero tranquilos, los coches siguen dando vueltas.

Álvaro Bañón Irujo es economista.

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