Opinión
Impulso
"Al margen de su mediocre gestión como consejero, por lo que realmente destacó Remírez fue por su actividad tuitera"

Actualizado el 21/01/2026 a las 00:02
Hasta el 7 de agosto de 2019, fecha en la que Chivite le nombró Vicepresidente y Consejero de Presidencia, Igualdad, Función Pública e Interior del Gobierno de Navarra, lo único que sabíamos de Javier Remírez es que era hijo de una histórica socialista: Asun Apesteguía. Hasta entonces sólo había formado parte de los órganos internos del PSN-PSOE siendo, entre otros cargazos, “Secretario de ideas”. Y sin tener ninguna experiencia en gestión pública, el gobierno de “pogreso” de María Chivite lo encumbró al equipo del Gobierno de Navarra. A la vez que consejero, también ejerció de portavoz del Gobierno, cargo del que fue cesado el 5 de septiembre de 2022 para ser sustituido por Elma Saiz. Lo más destacado de la etapa de Remírez como consejero fueron las numerosas e insólitas protestas de Policía Foral y Bomberos de Navarra por su pésima gestión. También destacó por la firma de un Decreto-Ley Foral que permitió que la entonces Directora de Interior, hoy cesada como consejera, Amparo López, viera estabilizada su plaza de funcionaria en el Ayuntamiento del Valle de Egüés más allá de la recomendación de la ley estatal que establecía como mérito profesional los servicios prestados en el mismo puesto de trabajo que se intentaba estabilizar. Ese Decreto-Ley consideró como méritos el haber pululado de cargo en cargo político, nombrada a dedo, por distintas administraciones públicas. E imposible olvidar lo que conocimos cuando saltó el escándalo sobre las mamandurrias de la empresa Servinabar, empresa que realizó, junto con Acciona, las obras del antiguo Archivo General de Navarra, adjudicación realizada por el gobierno de Uxue Barkos.
Acciona-Servinabar incumplió el plazo de ejecución de la obra y solicitó una ampliación del mismo con el fin de evitar una sanción económica, ampliación que le fue denegada por la entonces Directora General de Presidencia, Edurne Eguinoa. La UTE Acciona-Servinabar presentó un recurso de alzada y, mientras se resolvía, Chivite tomaba las riendas del Gobierno de Navarra y el recién nombrado consejero Remírez aceptaba el recurso de la UTE ampliando el plazo de ejecución solicitado. Y tampoco me quiero olvidar del hecho de que, mientras Remírez era consejero, su mujer fue contratada por la empresa pública Nasuvinsa, esa empresa que, según la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción, cometió varias irregularidades en la adjudicación de obras a la UTE Acciona-Servinabar.
Pero al margen de su mediocre gestión como consejero, por lo que realmente destacó Remírez fue por su actividad tuitera. Llamaba la atención el tiempo que le dedicaba a la red social para ejercer de activo militante socialista. Eran diarias sus loas a Pedro Sánchez, Ábalos y Cerdán a la vez que nos relataba su corte de pelo; contaba al mundo que había adoptado unos gatos; o nos ofrecía fotos en bañador tirado en una tumbona, y todo por el módico precio de 70.000 euros con cargo al presupuesto de Navarra. Antológico ese tuit en el que Remírez hablaba de Cerdán diciendo: “aquí @santicl -alias de Santos Cerdán- alto y claro. Dando la cara. Y cuando se conozca el informe -ahora está en situación de indefensión- dará las respuestas oportunas. Aunque ya niega la mayor. En todo caso las derechas de manera totalitaria ya tienen la sentencia escrita”. Ese tuit lo borró cuando conocimos el informe de la UCO que llevó a Cerdán a la cárcel. Y llegaron las elecciones de 2023. El PSN-PSOE no contaba con Javier Remírez para las elecciones navarras y lo incluyó en la lista del PSOE al Senado. Y fue nombrado senador. Si no se hubiera constituido en el Senado la comisión de investigación por el caso Koldo, no sabríamos ni dónde paraba, ya que su actividad parlamentaria ha sido inexistente, habiendo destacado únicamente por su actitud servil con todos los imputados socialistas que han ido pasando por esa Comisión. Y el pasado 8 de enero saltaba la sorpresa en Palacio. Chivite convocaba una rueda de prensa para, después de mostrarse como la gran estadista que es iniciando su intervención sobre lo que estaba sucediendo en Groelandia y Venezuela, anunciaba que destituía a su fiel escudero, el consejero y vicepresidente Félix Taberna, y a la beneficiada con plaza fija en el Ayuntamiento del Valle de Egüés, la consejera Amparo López.
Los sustitutos de los consejeros cesados eran Javier Remírez e Inma Jurío. Según Chivite, los cambios no se debían a la gestión de los consejeros salientes, sino que lo que pretendía era dar “un nuevo impulso político” para lo que queda de legislatura. Para destacar la vuelta de Remírez, Chivite ha dicho que “se necesitan personas que llamen a las cosas por su nombre, que sean capaces de explicar que ponerse al frente del Gobierno es mucho más complejo que la política de barra de bar del que algunos no quieren moverse”. Y alguien tan capaz no es otro que ese que en febrero del año pasado suspendió la primera prueba en una oposición para letrado del Gobierno de Navarra, prueba que consistió en un test de cien preguntas sobre un centenar de temas de la Constitución española, la UE, derecho administrativo y derecho público de Navarra. Para aprobar dicha prueba había que sacar un mínimo de 15 puntos sobre 30. Remírez sacó 6,5.
Lo que Chivite llama “impulso”, ¿significa que Remírez pase a llenar el vacío de voceras propagandístico que ha dejado Alzórriz?
Chon Latienda Urroz. Comentarista política.