Editorial
Un modelo claramente de parte
La nueva financiación autonómica arranca lastrada con el único apoyo de Illa frente al rechazo del Partido Popular y los socialistas Page y Barbón por insolidaria

Publicado el 15/01/2026 a las 05:00
Resulta más que revelador que el único respaldo tangible desde las filas del PSOE a la vicepresidenta primera del Gobierno en su propuesta para reformar el sistema de financiación autonómica sea el de la Generalitat catalana que lidera Salvador Illa. Se trata de un apoyo de parte y claramente insuficiente porque parece innegable que el controvertido nuevo modelo basado en la ordinalidad favorece a Cataluña, tras el acuerdo cocinado días antes entre Sánchez y Junqueras para intentar amarrar a ERC como socio de una legislatura renqueante.
Aunque Montero introdujera este miércoles el matiz del carácter voluntario de la iniciativa, el rotundo rechazo expresado por el resto de comunidades autónomas del régimen común muestra la debilidad con la que arranca un modelo condenado ahora mismo al cajón. Hasta las autonomías en manos de barones socialistas han dicho no al modelo al considerarlo un detonante de la temida insolidaridad, fuente de supuestas rupturas del equilibrio sobre la base del quien más aporta al Estado, más recibe de él.
Quién más próspero sea, medido en su capacidad tributaria , más se puede beneficiar de los recursos para mejorar sus servicios públicos. En este dilema abierto a la discriminación y el agravio territorial, se daba por hecha la frontal negativa de los 14 consejeros de Hacienda del PP en el Consejo de Política Fiscal y Financiación, aunque en esta ocasión se prescindió del tono bronco que podía incendiar el debate en vísperas de la cita en La Moncloa entre Sánchez y Feijóo.
El Gobierno ha llegado con la lengua fuera al consejo al exponer un cambio tan importante en el sistema de financiación con información manifiestamente mejorable. Montero no ha sido capaz de resolver esas dudas en sus comparecencias. Aunque el modelo contemple compensaciones para las comunidades que reciban menos, es muy complejo eludir del relato un hecho cierto: que una reforma tan sustancial para la articulación del Estado se ha precipitado por las urgencias de Sánchez para capear su debilidad tras la espantada de Junts.