Envido
María Chivite se bunkeriza
Afecta sólo a cargos de su partido y para colocar a personas afines: la remodelación del Gobierno operada por la presidenta tiene más que ver con el PSN de cara a las próximas elecciones que, en el fondo, con el propio Gobierno. Se llama sobrevivir


Publicado el 08/01/2026 a las 12:48
La cirugía que ha practicado la presidenta María Chivite en el corazón de su Gobierno se produce a falta ya de menos de año y medio para el final lógico de la legislatura y en medio de la sacudida que le está provocando al socialismo y al Ejecutivo foral el 'caso Cerdán'. "No se debe a la gestión", ha asegurado Chivite para justificar los ceses de Félix Taberna, como vicepresidente primero y consejero de Presidencia, y Amparo López, como consejera de Interior y Función Pública. En esto no le ha faltado razón. No ocurre lo mismo con ese lugar común, esa 'matraca', de pretender dar un "nuevo impulso" al que siempre se recurre en casos como el que acontece ahora.
La operación presidencial se circunscribe a cargos de su partido y para colocar en ellos a nombres completamente afines a la líder del Gobierno foral y del PSN. María Chivite ha optado por bunkerizarse, en un movimiento más relacionado con su partido de cara a las próximas elecciones que con el propio Ejecutivo. Se le llama sobrevivir y la confirmación del Palacio de Navarra como plataforma de campaña electoral. Chivite recupera a Javier Remírez para la vicepresidencia primera, la portavocía y la consejería de Presidencia (curioso lo de la portavocía, ya que le despojó de ella en la pasada legislatura para dársela a Elma Saiz), y a Inma Jurío para la consejería de Función Pública e Interior (le llega ahora, después de que con anterioridad su nombre sonó para la cartera en varias ocasiones, también para ser delegada del Gobierno central, pero las designaciones finales fueron otras). Chivite pone a su lado a dos pesos pesados en el 'núcleo duro' del PSN y plenamente afines a la presidenta. Basta con ver a Remírez exhibiendo bandera en las redes sociales. También forma parte del órgano dirección socialista Miriam Martón, que pasa de la dirección del Servicio Navarro de Empleo a la dirección general de Protección Social y Cooperación al Desarrollo del Gobierno. Un cambio clave para acometer con decisión la reforma en la Renta Garantizada que pretende Chivite. Una determinación que desde ámbitos políticos no atribuyen a la consejera, la también socialista Mª Carmen Maeztu, superviviente sin embargo en la reorganización de Chivite.
"La estabilidad no se garantiza con la mera inercia", ha manifestado la presidenta. También que "en este contexto de polarización, de desinformación, con el descrédito deliberado de las instituciones, necesitamos más que nunca la buena política y a hombres y mujeres que quieran ponerse al frente". Más lugares comunes. Sin embargo, Chivite parece con estas palabras haberse tirado piedras contra su propio tejado. Porque, si los cambios han quedado limitados a la parte socialista del Gobierno, ¿culpa de "mera inercia" a los consejeros de su partido defenestrados? ¿Acaso culpa a Taberna y López de no querer "ponerse al frente"? ¿"Ponerse al frente" significa defender sí o sí la gestión del Ejecutivo y al PSN cuando cada informe de la UCO y cada paso judicial sigan siendo misiles?