Opinión

"Diríamos que la izquierda defendiendo dictadores supone una paradoja si aún conserváramos aquel candor de las causas perdidas à jamais."

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Chapu Apaolaza

Actualizado el 07/01/2026 a las 08:08

En Pamplona ha amanecido una pintada que dice Maduro askatu en una pared. Lo sé porque me han mandado la foto, y me parecía una broma de Nochevieja de cava en madrugada de turuta y anisete. La izquierda abertzale siempre ha tenido un punto de humor, amén de sus íntimas barbaries. Recuerdo que una mañana de Navidad, en la pared de la iglesia de San Vicente, debajo de la Piedad de Oteiza —en la que yacía inerme el pueblo vasco—, apareció una pintada que decía: "ETA les desea unas felices fiestas", y te tenías que reír.

Lo de Maduro askatu da medida de dónde estamos. Después de 26 años de régimen autoritario derivado en sanguinario; de convertir centros comerciales en cárceles y centros de tortura; de opositores que se caen desde las ventanas; después de miles de presos políticos y de tanques pasando por encima de los cuerpos de los manifestantes, la primera pintada sobre Venezuela es para pedir la liberación del tirano.

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Entre siete y ocho millones de personas han salido del país y ahora la izquierda española, con perdón, les insulta en las manifestaciones bolivarianas y les pide que se vuelvan. La remigración. Cuenta la leyenda que, del mosaico de colores que esculpió Cruz-Díez en el suelo del aeropuerto de Maiquetía, los exiliados se fueron llevando teselas y que, el día en que vuelvan, la obra —como el país— recuperará su color, su vida y su sentido. En Madrid hay una obra de Cruz-Díez en un parque del este, y los colores se transforman cuando el viandante pasa, como una alegría que algún día regresará.

Diríamos que la izquierda defendiendo dictadores supone una paradoja si aún conserváramos aquel candor de las causas perdidas à jamais. Ahora, a las banderas de balcón de los presos —los de ETA; a los presos de Venezuela, que les den dos duros— y a la de Palestina se le sumará la de Venezuela, que hay que limpiar antes de tanta sangre que lleva, y tanta pena. La excusa es que Trump se robará el petróleo que antes se robaban Rusia e Irán, que les gustan más. En la izquierda se traza la asimetría de defender las dictaduras en nombre de la democracia. Se asoman a tal abismo de la lógica que ya no quedan más argumentos que asumir que creen que lo que hizo el chavismo en Venezuela está bien.

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