Opinión
"Los médicos necesitan seguridad. Y los agresores sanciones tan duras como el rostro que se gastan"
"Pienso en mi experiencia vital, en el respeto reverencial hacia el personal sanitario en el que me educaron, y no puedo entender qué le pasa por la cabeza a quien la emprende contra quienes decidan su vida a cuidar de nuestra salud"


Publicado el 15/12/2025 a las 15:45
Tenía apenas tres años cuando me diagnosticaron nefrosis. Una afección renal que durante quince largos años y hasta recibir el alta, trajo como invitados indeseados a la vida familiar las tiras labstix para analizar la orina, la cortisona... y la preocupación permanente para unos padres obligados a lidiar con una enfermedad desconocida. Horas y horas muertas en el Hospital de San Sebastián, salas de espera, paciencia... y bagaje de sobra para conocer las tripas de un sistema público de salud que nos abrazó con todo lo que tenía. Y al frente de un maravilloso equipo, el doctor Ramón Areses. Faro, guía y confidente para la familia en un camino largo, con recaídas, pero final feliz. Todos estos recuerdos vienen a mi cabeza cuando leo, indignado, que el Sindicato Médico de Navarra denuncia que las agresiones a médicos volvieron a subir el año pasado. Otra vez. “En la mayoría de los casos el agresor es el propio paciente, seguido de lejos por el acompañante, y son más habituales las agresiones verbales como insultos o amenazas, que las físicas”, señalan desde el sindicato.
No me cabe en la cabeza. Pienso en mi experiencia vital, en el respeto reverencial hacia el personal sanitario en el que me educaron, y no puedo entender qué le pasa por la cabeza a quien la emprende contra quienes decidan su vida a cuidar de nuestra salud. Y por si fuera poco, el perfil de víctima es el de una doctora de entre 35 y 55 años de Atención Primaria. Hay que ser muy cobardes y tener muy poca vergüenza. Esta vez el diagnóstico lo voy a dar yo: una sociedad que agrede a sus médicos y a su personal sanitario es una sociedad enferma. Y no vale mirar para otro lado. Que llevamos años así y la curva de agresiones no para de crecer. Los médicos necesitan seguridad. Y los agresores sanciones tan duras como el rostro que se gastan. Para ese mal, no hay mejor remedio.