Opinión
La doble moral climática
Con el Gobierno de Navarra estamos ante un ejercicio de doble moral climática, donde el discurso grandilocuente prima sobre la eficiencia y la ideología sobre el pragmatismo


Publicado el 24/10/2025 a las 16:36
En la conmemoración del Día Internacional contra el Cambio Climático y ante el aumento de la preocupación social en Navarra sobre este tema, la pregunta es obligada: ¿está la respuesta del Gobierno de Navarra a la altura de la “emergencia” que se ha declarado? Mi opinión es clara: estamos ante un ejercicio de doble moral climática, donde el discurso grandilocuente prima sobre la eficiencia y la ideología sobre el pragmatismo.
Navarra aprobó por unanimidad la Ley Foral 4/2022 de Cambio Climático y Transición Energética. Esta Ley fijó una meta ambiciosa, acorde a los objetivos europeos: reducir un 45% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Sin embargo, la realidad, según el último Inventario oficial de GEI, es que las emisiones totales en 2022 solo reflejaron una reducción del 18%. Es decir, no alcanzamos ni siquiera el objetivo intermedio marcado para el año 2020. En pocas palabras, vamos tarde, muy tarde.
El sentir social es unánime. Según el último Ecobarómetro, el 82,7% de los navarros manifiesta una preocupación alta o muy alta por este desafío y así se ratifica en la Sesión Monográfica sobre Cambio Climático en el Parlamento, celebrada el 21 de octubre de 2025, refrendando esta alarma y recogiendo el sentir de diferentes sectores y de la juventud, quienes exigen “más acción y menos discursos”. El propio representante del Servicio Navarro de Salud (SNS-O) alertó de que el aumento de olas de calor marca una “era de enfermedades”.
El calor extremo afecta a las familias y la ola de calor de 2024 dejó más de 6.700 muertes vinculadas al calor en España. La Ley Foral ya establece la obligación de integrar la Perspectiva Climática en las políticas de Salud en su artículo 69. Además, se incidió en la urgencia de combatir las lluvias torrenciales que generan más inundaciones y en la necesidad de actuar ante el riesgo creciente de incendios forestales.
UPN ha presentado recientemente una moción para exigir, sin ánimo de confrontar, el cumplimiento de la citada Ley y acelerar en su ejecución. El rechazo de los socios de gobierno (PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin) a esta moción es un voto en contra del cumplimiento legal, la transparencia y los resultados. El debate no es teórico: es un problema de gestión y de retrasos que afecta a la salud, la seguridad y la economía de Navarra. Así las cosas, el Gobierno de Chivite ha convertido esta Ley en ecologismo de salón y burocracia paralizante.
El incumplimiento de plazos es gravísimo, algunos con 3 años de retraso, y pese a que la iniciativa se aprobó por unanimidad, su desarrollo está siendo lentísimo e incompleto. La falta de planificación afecta también a la prevención y la economía. En el sector primario y del agua, la expansión de las zonas vulnerables por nitratos impone cargas a agricultores y ganaderos sin invertir en la raíz del problema. En mi opinión, hay que defender la inversión inmediata en infraestructuras hídricas, como el Canal de Navarra, que garantiza una gestión de agua sostenible.
En cuanto al riesgo de fuego, la falta de financiación estable es temeraria. El Gobierno foral redujo en un 48% el presupuesto en prevención de incendios forestales para 2025, pasando de 3,13 millones en 2024 a tan solo 1,62 millones, según el propio Plan Anual del Gobierno. Esto es grave, ya que en el verano de 2022 Navarra sufrió más de 12.500 hectáreas forestales quemadas. Los datos de 2025 demuestran un incremento en la superficie quemada en campaña forestal, lo que constata que la prevención es el camino y no la reducción del presupuesto.
Por lo tanto, la moción presentada por UPN fue un ejercicio de responsabilidad institucional que exigía lo fundamental: cumplir la ley, resultados, transparencia y control democrático. Creo que los pilares para la acción climática parten desde una transparencia con un informe anual, seguimiento climático con grado de ejecución de la Ley, activación de órganos previstos en la ley, planificación de la hoja de ruta “Klina” con datos actualizados, y una financiación real en los presupuestos.
No apoyar estas medidas, ya sea con el voto contrario de los partidos que forman el Gobierno de Navarra o con la abstención de EH Bildu, confirma que la ideología prima sobre la gestión. Decir “estamos en ello” o “hay voluntad” no basta, cuando los plazos legales llevan más de dos años vencidos. Navarra no necesita más excusas ni discursos, necesita menos anuncios y más ejecución, menos promesas y más hechos y, sobre todo, necesita más respeto a las leyes aprobadas.
Félix Zapatero Soria es parlamentario de Unión del Pueblo Navarro (UPN)