"Aun habiendo recuperado el teléfono y su lista de nombres, no estoy tranquila, ¿qué más cosas he olvidado por haber pasado a pulsar un botón cuando necesito algo?"

Actualizado el 08/10/2025 a las 22:33
Hace unos días perdí mi teléfono. Lo eché en falta al llegar a casa y como no soy adicta a él, nunca hubiera creído que su pérdida me produjera tamaña consternación. De pronto me sentí asustada, incluso bastante tonta, ya que, acostumbrada a llamar pulsando en la pantalla tan solo el nombre deseado de la lista, que en él llevo, he olvidado los números de hijos, hermanas y amigos. Ni siquiera el de la compañía de taxis me llegaba a la mente y, ante la sospecha de que el teléfono se me había salido del bolsillo en uno de ellos, era allí donde quería llamar inmediatamente.
Recordé pesarosa el tiempo en que mi mente guardaba sin el menor esfuerzo los números de familiares, amigos, dentista, y peluquería y por más que intentaba disculparme, diciéndome que ya todo el mundo funciona con móvil, que los números de teléfono son nada menos que de nueve cifras, demasiadas para recordar, continué sintiéndome culpable a más no poder por haber consentido que esto ocurra. Al fin, algún ángel me vino a ver chivándome en la oreja el número de una de mis hijas que pulsando, claro está, el suyo, dio con la empresa del taxi que me había llevado a casa, y pude recuperar el teléfono efectivamente perdido en el coche. Pero esto me hizo pensar en qué ocurrirá si un día sufrimos un apagón telefónico como ya tuvimos un día uno eléctrico. ¿Quién será capaz después de recordar toda la larga lista que hemos ido acumulando al paso de los años, tal vez sin apuntarlos en la tradicional libreta casera de siempre?
Aun habiendo recuperado el teléfono y su lista de nombres, no estoy tranquila, ¿qué más cosas he olvidado por haber pasado a pulsar un botón cuando necesito algo? ¿Sabré multiplicar y dividir, o al menos sumar, tras haber conocido la calculadora?
¡Y yo que creía tener tan buena memoria!