El rincón

Aquí no pasa nada... hasta que pase, claro

Apariencia de normalidad. Esa debe de ser la consigna del Gobierno foral a los miembros del tripartito. Pero la realidad es muy otra. Bajo la superficie bulle la lava volcánica de una mayoría gubernamental troceada

María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, durante su comparecencia en la comisión de investigación del Senado
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María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, durante su comparecencia en la comisión de investigación del Senado
María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, durante su comparecencia en la comisión de investigación del Senado

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Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 04/10/2025 a las 23:45

Apariencia de normalidad. Como si aquí no pasara nada. Esa debe de ser la consigna del Gobierno foral a los miembros del tripartito estos días. Pero la realidad es muy otra. Bajo la superficie bulle la lava volcánica de una mayoría gubernamental troceada. Un PSN, con María Chivite al frente, noqueado por el escándalo Cerdán y sin capacidad para salir del agujero. Un Geroa Bai convulso dando cornadas para marcar territorio dentro del Gobierno y escapar de la opresión que siente hoy con sus incómodos compañeros de viaje. Y un EH Bildu encantado con la extrema debilidad del Ejecutivo, dispuesto a sostenerlo, claro que sí (veremos a qué precio), y con una sonrisa de oreja a oreja pensando quién va a ser el único que saque provecho electoral de todo este panorama.

Pesimismo hacia el futuro. La sociedad navarra confía mucho en los amigos y la familia y muy poco en las instituciones y la política. Es uno de los titulares que deja el último panel de Co.Ciudadana, la entidad de profesionales que realiza un certero análisis de la realidad y los retos de Navarra cada año. Y en el estudio que acaban de presentar, los encuestados, además de destacar nuestras fortalezas como comunidad (calidad de vida, desarrollo económico), ofrecen claves preocupantes.

Muestran pesimismo hacia el futuro, hablan de unos servicios públicos que se deterioran (salud y educación) y perciben la Administración como un espacio de burocracia y opacidad. Le piden al Gobierno que atraiga inversiones, mejore las infraestructuras, prestigie la política y promueva consensos más allá de su propia mayoría. Un diagnóstico claro que, por desgracia, está muy lejos de poder ser afrontado con solvencia.

Una legislatura rota. Y es que, mientras, el Gobierno foral sigue aparentando que no pasa nada. Que la vida sigue igual. Este fin de semana sus componentes lo mismo entregan los premios del concurso de chistorra que participan en la fiesta de los pastores vascos o asisten a un torneo de pelota femenina. Eso marca la agenda oficial. Pura gestión ordinaria . Pero detrás de la fachada, el panorama es muy distinto.

La legislatura está rota. La presidenta María Chivite ha optado por resistir tras el estallido del caso Cerdán, al más puro estilo de Pedro Sánchez. Pero sabe que la legislatura y su duración están en el aire. Que va a ser monotemática con el escándalo Cerdán, la presunta corrupción del hombre fuerte del PSOE en España y en Navarra, de donde salió camino de Ferraz y desde donde facilitó los pactos con Bildu y PNV para la investidura de Sánchez en Madrid y de Chivite en Navarra. Ese que ahora se enfrenta a duras acusaciones de corrupción por parte del juez del Supremo. Ese mismo sobre el que un documento privado encontrado por la UCO reveló que firmó la compra del 45% de la empresa Servinabar, una de las adjudicatarias de las obras de los túneles de Belate.

Las vergüenzas del otro. Y es que el estallido del caso Cerdán ha generado también convulsiones dentro del Palacio de Navarra. Ahí está la ‘defenestración’ parcial de Ramón Alzórriz en el Parlamento y los movimientos que ha originado.

Y por mucho que el tripartito se blinde en público, las tensiones de Geroa Bai con el PSN son evidentes. En la comisión de investigación, los nacionalistas han votado incluso con UPN para enfado de sus socios. Geroa está empeñada en marcar un espacio propio. Primero, porque tiene malas perspectivas electorales y teme que se le vayan los votantes a Bildu. De ahí la novedad de las críticas abiertas a los abertzales en días pasados (mucho más rotundas que las del PSN, que ya tiene que ver) y de ahí que vuelva a sonar la presión a Uxue Barkos para que repita de candidata. Además, por otro lado, los de Geroa Bai se sienten poco comprendidos por el PSN en el Gobierno y temen verse arrastrados en la deriva que nace de su profundo desgaste.

Y en el PSN se revuelven en privado con que Geroa Bai apunte a los socialistas y a Belate porque hay acusaciones sobre obras públicas en Navarra (VPO, Servinabar y Nasuvinsa) que corresponden justamente al Gobierno de Geroa. Vaya, que hay para todos y ninguno de los dos quiere obviar las vergüenzas del otro. En este ambiente de profunda ‘hermandad’ entre los dos principales socios del Gobierno se abre el curso político del otoño. Los Presupuestos serán la primera piedra de toque, el termómetro del calentón. Aquí no pasa nada. Hasta que pase, claro.

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