"La inflación, la ladrona silenciosa, no golpea igual a todos: quien tiene poder de mercado puede trasladar la subida de precios a su cliente o a la empresa donde trabaja"

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Carlos Medrano

Publicado el 26/09/2025 a las 05:00

Como todos los años, celebraremos el Día Mundial de la Educación Financiera el primer lunes de octubre, día 6. Insistiremos en la importancia de saber que la inflación es la ladrona silenciosa. La inflación no es la subida de los precios, es la pérdida de valor de la moneda. “La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario, en el sentido de que solo puede producirse y mantenerse por un aumento más rápido de la cantidad de dinero que de la producción”, dijo Milton Friedman. La causa última de la inflación es el exceso de creación de dinero por encima del crecimiento real de la economía. La subida de precios viene como consecuencia, no como causa.

Las empresas con ventaja competitiva cuando les sube el precio de la materia prima repercuten la subida a sus clientes. Por ejemplo, farmacéuticas innovadoras, tecnológicas o petroleras. Pero hay otras empresas que no pueden subir el precio; por ejemplo, el pequeño comercio, fabricantes de productos genéricos o bares sin diferenciación. Estos pierden rentabilidad por el estrechamiento de márgenes. Algunos salarios suben porque los trabajadores tienen fuerza para repercutir la inflación en su nómina. Esto lo pueden hacer ingenieros, pilotos, directivos de alto nivel...

Pero también hay trabajadores que sufren la inflación sin subidas de salarios, como los cajeros de supermercado, los repartidores o trabajadores de sectores con mucho desempleo. La inflación no golpea igual a todos. Quien tiene poder de mercado (empresa competitiva o trabajador cualificado) puede trasladar la subida de precios a su cliente o a la empresa donde trabaja. En España, la estructura del mercado laboral se caracteriza por tener mucho empleo de baja cualificación y pymes con pocos márgenes, lo que provoca que sufran directamente la inflación en sus salarios y beneficios.

Hay dos grandes beneficiados de la inflación: los Estados y los deudores en moneda inflacionaria. Los Estados con inflación tienen récords de recaudación porque suben los precios (IVA) y los salarios (IRPF) y recaudan más sin cambiar la ley. En España, además, Hacienda ingresa también más gracias a 97 subidas de impuestos y cotizaciones a cargo de Sánchez y Montero desde 2018.

Pero, ¿por qué la inflación beneficia a los deudores (incluidos los Estados endeudados)? Imaginemos que en 2020 compramos un piso en Azagra por 100.000 euros con una hipoteca de 100.000 euros. Como la vivienda ha subido un 30% en este tiempo, hoy no podríamos comprar el piso con esos 100.000 euros. El euro ha perdido valor a la hora de comprar la vivienda, pero la deuda también ha perdido valor porque está en euros. Ya no puedo comprar con esa deuda en euros lo que podía comprar hace 5 años. Si la compré con deuda ahora esa deuda me pesa menos, en especial si, por ejemplo, soy ingeniero de software y me suben el sueldo un 20% en el mismo periodo. Y del oro ni hablamos, porque si, en vez de una vivienda, con esos 100.000 euros de deuda compro oro, ahora tendría una revalorización del 130% desde enero de 2020. Es decir, que el precio de la vivienda en onzas de oro se ha abaratado casi un 50% desde 2020.

Espero, querido lector, que no tenga ansiedad matemática. Hay estudios que muestran que dicha ansiedad activa en el cerebro regiones similares al dolor físico anticipado; es decir, que la persona sufre al pensar que tendrá que hacer cuentas. Si es su caso, lo siento, no era mi intención, pero debo advertirle que si no quiere sufrir dolor por hacer algunos cálculos tendrá que sufrir el robo de la inflación en su cartera. Además, hay estudios que afirman que entre el 40% y el 50% de la población española sufre algún grado de estrés financiero (las facturas, el pago de la vivienda, las deudas, no poder ahorrar…). Esto se manifiesta con ansiedad, insomnio, discusiones familiares, etcétera. No sé quién decía que cuando el dinero sale por la puerta el amor sale por la ventana.

Así las cosas, ¿qué prefiere, sufrir por calcular o por estrés financiero? La clave es la educación financiera. Seguiremos insistiendo año tras año en formar a la ciudadanía. Por nosotros no va a quedar. Ahora que vuelven a avisar los bancos centrales con bajadas de tipos de interés inminentes, ¿qué pasará con la inflación?

Carlos Medrano Sola es economista en www.carlosmedranosola.com.

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