Cartas de los lectores
Ir de pie en la villavesa, un reto para personas bajas


Publicado el 13/09/2025 a las 05:00
156 centímetros. Es mi altura, definitivamente escasa, se podría decir que soy bajita. Pero no me importa. Probablemente, de todas mis medidas, sea la que menos me preocupa, porque en el fondo siempre he pensado que el mundo está mejor preparado para los pequeños. En los aviones podemos estirar las piernas, nunca tenemos dolores de crecimiento y con los retales de cortar los bajos de 2 o 3 pantalones, casi nos da para hacer uno nuevo. No hay nada que no se pueda solucionar con un escalón o un buen samaritano que aparezca en ese momento.
Pero... ¡Ay, amigo! ¡Ay, amigo, las villavesas! Ahí hemos dado con hueso. Porque cuando eres pequeño, vas de pie y no tienes cerca una barra vertical o un asiento para agarrarte, estás vendido. Sólo te puedes agarrar en las barras horizontales, que están altas, muy altas, y ya no tienen asideros. Sólo la barra, dura, descarnada y alta, muy alta. Tan alta que para llegar tienes que ir de puntillas. Haciendo equilibrios entre la gente, sujetando el bolso como puedes y rezando para que el próximo frenazo no sea tan fuerte. Pero, oye, que no pasa nada, que así haces abdominales al mismo tiempo que viajas.
Ana Arévalo Hernández