"Xi Jinping tiene voluntad de dominio y de país hegemónico, pero sin forzar: pretende crear las condiciones adecuadas para que sus adversarios cometan errores"

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Emilio Sánchez-Carlos

Publicado el 08/09/2025 a las 05:00

China aprovechó su particular 80 aniversario del final de la II Guerra Mundial para acoger la semana pasada en la ciudad portuaria de Tianjin a una veintena de líderes, entre los que han destacado el presidente ruso, Vladimir Putin, y el primer ministro indio, Narendra Modi. Con un impresionante desfile militar, el presidente chino, Xi Jinping, exhibió todo su poderío en un claro desafío a la hegemonía de Estados Unidos no solo en Asia, sino también en el mundo.

Además de Modi y Putin, los líderes de Irán, Turquía, Egipto, Corea del Norte, Pakistán y varios países asiáticos acudieron para reafirmar la pretensión china de consolidar un nuevo orden mundial que sustituya al que Estados Unidos estableció al final de la Segunda Guerra Mundial. La imagen de Xi, Modi y Putin juntos es un reto a la dominación de EE UU y una muestra de la debilidad notoria del presidente Trump para imponer la resolución pacífica de la guerra en Ucrania y acabar con el caos provocado por él mismo con la imposición arbitraria de aranceles. Para el presidente Xi los actos de esta semana constituyen un enorme éxito político que eleva su liderazgo internacional con una estrategia congruente para afianzar a China como segunda superpotencia y, por qué no, aspirar en unos años a desbancar a Estados Unidos.

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Putin sale también reforzado por el indudable respaldo chino a la guerra de Ucrania. Putin y Xi ya firmaron en 2022 una declaración “de alianza estratégica sin límites” con motivo de la invasión. Tras el recibimiento con honores y alfombra roja de Trump a Putin en Alaska hace un par de semanas, ahora el presidente ruso logra que China siga manteniendo su firme apoyo. El presidente indio, menospreciado por Trump y castigado con la imposición de unos humillantes aranceles del 50%, sale también fortalecido ante su electorado y sus aliados comerciales. Tanto India como China seguirán comprando el petróleo, gas y otras materias primas de Rusia sin que tengan efecto las amenazas de Trump.

La Unión Europea queda igualmente arrinconada y cada vez con menos cartas por jugar en la guerra de Ucrania. Putin confirma que no tiene ninguna prisa en acabar con el conflicto mientras siga con el respaldo de China e India, por lo que la victoria militar se complica para el presidente Zelenski. Putin está dispuesto a sacrificar las vidas rusas que sean necesarias mientras que la persistente debilidad económica de Alemania, Francia y Gran Bretaña limita cada vez más el margen de maniobra de los europeos para acabar con una guerra que pretende parar los pies a Putin y detener la expansión imperialista rusa. Es patente que la cumbre de Alaska fue un fiasco enorme para EE UU y los europeos porque Putin salió como claro vencedor por la inconsistencia de Trump, rehén de su verborrea y planteamientos disparatados.

Y por encima de todo ello, el presidente Xi Jinping ha acrecentado su liderazgo mundial al mostrar sin recato el éxito de su estrategia y sus avances en defensa con armamentos de grandes avances tecnológicos. Xi confirma que su intención es no solo cambiar China y resolver los problemas internos sino promover un nuevo orden internacional marcado por la inexorable decadencia de Estados Unidos y Europa.

Xi vislumbra que las tensiones internas de Estados Unidos pueden socavar su hegemonía. China no tiene ninguna intención de imponerse militarmente, sino a través de su poderío económico, el desarrollo de proyectos estratégicos de la inteligencia artificial, nuevas tecnologías digitales, adaptación al cambio climático y acometer la resolución de las penurias de la clase media china. Siempre con miras a largo plazo, Xi Jinping tiene una voluntad de dominio y de país hegemónico, pero sin forzar: pretende crear las condiciones adecuadas para que sus adversarios cometan errores. En términos tenísticos, Xi Jinping busca más los errores no forzados que aplastar con golpes ganadores.

Emilio Sánchez Carlos es periodista.

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