El PSOE hace las cuentas en Bruselas
"Donde Sánchez e Illa quieren ver “normalidad” con el soberanismo catalán, sólo se esconde el objetivo de hacer de la necesidad virtud para mantenerse en el poder"

Publicado el 03/09/2025 a las 05:00
Las penurias parlamentarias de Pedro Sánchez le han llevado a plantear el inicio de la negociación presupuestaria a 1.600 kilómetros de distancia del Congreso. Por más que pretenda vender otro discurso. Aunque dé por amortizados los riesgos del acercamiento a Puigdemont desde que abrazó la vergonzante ley de amnistía para poder salvar la legislatura, el presidente del Gobierno ha decidido arriesgar el capital de moderación del que hace gala Salvador Illa, convertido en su emisario en la cita celebrada ayer con el líder de Junts en Bruselas. En un encuentro organizado en la delegación de la Generalitat ante la Unión Europea, Illa asume un protagonismo insólito como interlocutor fuera del Palau en una función que hasta ahora habían desempeñado Santos Cerdán, el exsecretario de Organización del PSOE en prisión preventiva por presunta corrupción, y últimamente Zapatero. El president corre el peligro de alejarse de la centralidad con la que se aupó al liderazgo del Ejecutivo de Cataluña.
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Un cambio interpretado en el socialismo como un triunfo de la convivencia tras la agitación del procés. Pero que en la pura realidad no dejan de ser claudicaciones sistemáticas a un secesionismo que es clave, como viene demostrando durante toda la legislatura, para garantizar la continuidad de Sánchez en Moncloa y se empeña en demostrarlo. Esta controvertida reunión con un prófugo de la Justicia española sirve a Sánchez para desbrozar la negociación de los Presupuestos. Aunque niegue la posibilidad del adelanto electoral si no los saca adelante y apueste, en ese caso, por la prórroga de las Cuentas, el jefe del Ejecutivo se mantiene en un terreno resbaladizo. Junts, el socio de investidura más díscolo e impredecible de todos, sigue muy de cerca los movimientos del Gobierno con ERC, su otro rival en Cataluña, a raíz de la condonación de la deuda ampliada al resto de comunidades. Donde Sánchez e Illa quiere ver “normalidad” con el soberanismo catalán, sólo se esconde el objetivo de hacer de la necesidad virtud para mantenerse en el poder.