Ayuda vital contra el fuego arrasador
"El apoyo a las zonas devastadas por los incendios será insuficiente si no se refuerzan la prevención y la coordinación frente a nuevas catástrofes"

Publicado el 27/08/2025 a las 05:00
El debate incendiario que mantienen Gobierno y oposición por los devastadores fuegos que asolan la España rural dio paso ayer a las primeras medidas de utilidad real. El paquete de ayudas anunciado por el Consejo de Ministros, vinculado a la declaración de zona catastrófica, es vital para empezar a reparar el colosal destrozo causado en vidas, bienes, cosechas y riqueza natural en las provincias más afectadas. Cuando todavía permanecen activos varios focos en Castilla y León, Galicia y Asturias, el apoyo a los pueblos damnificados debe ser lo más ágil y eficiente posible para desterrar de una vez la insoportable sensación de descoordinación y desamparo causado por este desastre medioambiental.
Sería deseable que la declaración de emergencia, válida para hacer frente a los incendios forestales y los estragos de la dana, fuera el punto de partida para remangarse con dos fines: apagar con todos los recursos los coletazos de esta tragedia y sentar las bases para minimizar los riesgos a futuro. El cambio climático ya está aquí y de poco valdrán los repartos de fondos y las exenciones fiscales, seguramente siempre insuficientes para quien lo haya perdido todo, si no se articula una apuesta decidida por la prevención y la cooperación entre las diferentes administraciones. Insistir en la idea del Estado fallido, en la falsa creencia de poder erosionar así al Ejecutivo de Pedro Sánchez, solo sirve para prender la mecha del extremismo, agazapado en la pugna PSOE-PP a la espera de un zarpazo electoral. Vox, en su declarado negacionismo, nunca podrá ser una solución a la crisis climática.
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Pero el pulso que libran Gobierno y oposición por su eventual responsabilidad puede acabar estimulando un peligroso desencanto para la democracia y sus valores. Las propuestas son bienvenidas, sea el pacto de Estado que plantea Sánchez contra el cambio climático, un reto que necesita un consenso hoy muy complejo, o la batería de medidas antiincendios de Núñez Feijóo. Lo que es inadmisible en momentos de dolor y crisis es mantener una bronca que solo intensifica el olor a chamusquina.